19 de agosto de 2022
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FIN DE SEMANA

Carmen Caballero, una de las íntimas amigas de Lola Flores, solía contar que coincidían "en la misma peluquería y en alguna ocasión aparecía borracha"

Cien años de Deborah Kerr, un mito de Hollywood que cambió los 'flashes' por la Costa del Sol

Deborah Kerr.
Deborah Kerr.
Se cumplen cien años del nacimiento de la estrella del cine Deborah Kerr. Con motivo de este centenario, José Luis Garci ha escrito 'Deborah' (Ed. Notorious), donde narra sus vivencias con el gran mito de Hollywood y su esposo Peter Viertel en su residencia de la Costa del Sol, adonde la pareja se mudó en busca de tranquilidad y anonimato.

Cuando Deborah Kerr y su marido, Peter Viertel, llegaron a Marbella solo buscaban dos cosas, tranquilidad y anonimato. Ambos eran grandes estrellas. Ella, por protagonizar De aquí a la eternidad (1953) y El rey y yo (1956) y él, por los guiones de La reina de África (1951) y El viejo y el mar (1958). Quisieron alejarse de los flashes y de los autógrafos de los fans, por lo que en 1967 compraron un cortijo nada ostentoso en Río Real (Marbella), donde la pareja vivió prácticamente hasta el fin de sus días.

Se cumplen cien años del nacimiento de esta pelirroja escocesa que aún sigue ostentando el récord imbatible de ser con seis veces la más nominada como actriz principal a los Oscar sin que jamás se lo concedieran, a excepción del honorífico en 1993. Olivia de Havilland, Audrey Hepburn, Ingrid Bergman, Joanne Woodward, Susan Hayward y Elizabeth Taylor fueron las ladronas de emociones que se llevaron a casa la estatuilla dorada. La Hepburn lo hizo por su debut en Vacaciones en Roma (qué zorro había sido Gregory Peck cuando aconsejó que antepusieran el nombre de aquella joven descendiente de una familia noble belga porque estaba muy seguro de su talento), pero a la Taylor se lo otorgaron por misericordia ya que estuvo a punto de morir durante el rodaje de Cleopatra tras unos problemas pulmonares que desembocaron en una traqueotomía. Cuando la actriz de los ojos violeta acudió en 1961 a recoger el premio al Santa Monica Civic Auditorium vestida de Dior y acompañada de Eddie Fisher, su cuarto marido, todas las miradas se posaron en su cuello, donde la marca de la operación aún era tremendamente visible.

Deborah Kerr en 'El rey y yo'.

Con motivo de este centenario, José Luis Garci ha escrito Deborah (Ed. Notorious), donde narra sus vivencias con el gran mito de Hollywood y su esposo Peter Viertel, a quien todos se referían como ‘el marido de’, a pesar de haber sido un escritor y guionista consagrado hijo también de los guionistas Berthold y Salka Viertel, esta última muy apreciada en la industria por sus afamados salones literarios a los que acudían Truman Capote o Gore Vidal y que sirvió de refugio a innumerables exiliados del nazismo. Además, fue una de las guionistas favoritas de Greta Garbo (La reina Cristina de Suecia, Anna Karenina, La mujer de las dos caras) con quien se dijo que tuvo una relación sentimental. Garci tiene el honor de haber sido el último en entrevistar a la anti diva hollywoodiense en su residencia de la Costa del Sol. Ocurrió en un caluroso verano de 1996. En el libro aparece la entrevista íntegra.

Deborah Kerr en 'Tu y yo'. 

Deborah Kerr era una dama de finos modales, voz delicada y mirada penetrante sin llegar a perturbar a su interlocutor. Tras la vorágine de los rodajes durante la Golden Age que empezaban a las cinco de la madrugada y se podrían prolongar hasta entrada la noche, llegó un punto en el que la actriz dijo basta. Quiso bajar el ritmo de trabajo y vivir de manera sosegada. Encontró el paraíso en Andalucía ya que Audrey Hepburn y Mel Ferrer le habían hablado de las bondades del clima, la gente y la comida. No en vano, la pareja de estrellas había comprado un terreno al lado de Santa Margarita (origen del actual Marbella Club) donde edificaron una pequeña mansión (Villa Catalina) donde tenían por vecinos a Guy y Marie-Hélène de Rothschild y el conde de Meran. Si alguien se daba una vuelta por la zona, era normal ver a Deborah, Peter, Audrey y Mel comiendo juntos en casa o disfrutando de las corridas de toros. 

La intérprete de Narciso negro (1947) disfrutaba de las barbacoas en el patio trasero de su hogar mientras saboreaba una copa de vino tinto o un gin-tonic. Aunque a veces bebía en demasía. Carmen Caballero, una de las íntimas amigas de Lola Flores, solía contar a quien escribe estas líneas que “solíamos coincidir en la misma peluquería donde iba Lola y en más de una ocasión aparecía algo borracha. Era una mujer divertida, elegante y ocurrente”. De una sencillez tan apabullante que José Luis Yagüe, el último gran periodista vivo que vio el nacimiento de Puerto Banús y el glamur marbellí, me contó que “en más de una ocasión me decía que subiera a verla a casa donde tomábamos el té cómodamente en el jardín. De repente, se levantaba y me decía: ‘Mira qué clima, es maravilloso. Coges un níspero, plantas el hueso en la tierra y a los pocos meses ya tienes un árbol”. En aquel jardín, la estrella se entretenía haciendo punto de cruz o leyendo guiones mientras decenas de gatos observaban aquella postal de película.

No era normal verla en las fiestas con Gunilla, los Chorys o la ex emperatriz Soraya, pero hacía todo lo posible por adaptarse al ambiente. Famosos son los cuadernillos en los que apuntaba aquellas palabras o frases que no entendía y que intentaba traducir con diccionarios o la ayuda de amigos. Su íntimo amigo, el letrado Arturo Reque recordaba el día que el ayuntamiento marbellí decidió honrar en 2008 la memoria de Kerr y Viertel poniendo sus nombres a dos calles por las que se accede a la urbanización Torre Real, que Deborah tardó hasta cuatro días en dar con el significado de la expresión ‘culillo de mal asiento’. En la calle Deborah Kerr vive desde hace años el vidente de los vips, Rappel. La actriz y el guionista se casaron en 1960 y, por ironías del destino, decidieron irse al más allá con veinte días de diferencia. Kerr lo hizo el 16 de octubre de 2007 y Viertel el 4 de noviembre. Ambos tenían 86 años.

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