04 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

Después de tres meses paralizado los vendedores no aceptan la reducción ideada por el consistorio de Martínez-Almeida que solo admite 350 puestos

La nueva normalidad de Madrid es no abrir 'El Rastro': El Ayuntamiento no permite su apertura prevista

Panorámica de una de las cuestas de El Rastro
Panorámica de una de las cuestas de El Rastro
El Rastro se ha convertido en los últimos tres siglos en uno de los símbolos de Madrid. Desde su inicio de actividades nunca se paralizó hasta el 2020, cuando la pandemia ha puesto en jaque a 3.500 vendedores ambulantes. Mientras las autoridades intentan llegar a un punto medio que garantice la seguridad sanitaria del barrio, algunas asociaciones se han plantado por considerar que estas restricciones los llevarán a la quiebra.

“Juntas y baratillos, así como la de vender cosa suya ni ajena, nueva ni vieja, grande ni pequeña, de día y de noche, en ninguna plaza ni calle de toda esta Corte” el edicto de Fernando II promulgado en 1599 expulsó a todos los vendedores ambulantes de la pequeña Madrid de inicios del siglo XVII. Para algunos historiadores este fue el hito que marcó el comienzo del Mercado del Rastro, en su momento, en las afueras del área metropolitana de Madrid y que no había vivido una situación como la actual desde hace más de tres siglos.

El mercado libre y al aire libre se ha convertido en uno de los símbolos de la capital española. De cosas de segunda mano o antigüedades ha pasado a ser un complejo mercado con todo tipo de enceres y bienes. Fundado oficialmente sobre el año 1740, fue el resultado de la organización clandestina de vendedores ambulantes que se apostaron en la cuesta de Ribera de Curtidores en el barrio de Lavapiés.

De ser una actividad prohibida ha pasado a ser uno de los puntos imperdibles de Madrid en las guías turísticas. Con hasta 3.500 puestos en la actualidad. La multitud y los regateos han sido parados por primera vez este 2020 debido ala pandemia del coronavirus, que ha detenido casi por completo la actividad en España.

La reapertura progresiva y la desescalada dieron esperanza a los miles de vendedores que esperaban volver a sus negocios el día de hoy. No obstante, el riesgo de rebrotes que surgen por todo el país, ha puesto en jaque a los pequeños comerciantes que no podrán reabrir al no haber llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento de Madrid.

Las últimas semanas, el consistorio y las asociaciones de buhoneros se han reunido hasta cinco veces para pactar las medidas de seguridad sanitaria en uno de los puntos más concurridos de la capital. Después de largas horas de debate surgió una primera propuesta que no llegó a buen puerto.

El miércoles pasado, la Junta de Distrito de Centro hizo una segunda propuesta para intentar abrir el mercado este domingo. Dicha propuesta fue rechazada por la asociación El Rastro Punto Es, que consideró que era “la misma propuesta”, que la presentada en reuniones anteriores.

La propuesta de las autoridades municipales es básicamente reincorporar la actividad de forma parcial, unos 145 puesto para comenzar. Esto representaría un 12% del total de vendedores con licencia y “guardaría la seguridad sanitaria” para una ampliación progresiva en las próximas semanas.

Protesta por las negociaciones con comerciantes.

Desde El Rastro Punto Es no han querido aceptar las condiciones del consistorio y convocaron una manifestación el pasado domingo. En esa oportunidad varias decenas de comerciantes reclamaron en la calle que las mediadas restrictivas les iban a llevar ala ruina y que el mercadillo “podría desaparecer” si se mantenían. Sin embargo, este miércoles han vuelto a rechazar la propuesta de reapertura.

Por otra parte, las asociaciones de vecinos reclaman seguridad ante los rebrotes. La población de Lavapiés es una de las más envejecidas de Madrid. Según explicó Jesús González, de la asociación de vecinos al ABC: “queremos todas las garantías”, al mismo tiempo que recordó que la población mayor es la de mayor riesgo.

Mientras tanto, el debate se mantiene también entre los comerciantes que trabajan en el rastro. Las asociaciones El Rastro Punto Es cuenta con el apoyo mayoritario de comerciantes que exclusivamente viven de mercados callejeros, por lo que no han querido aceptar el aumento a 350 puestos hecha por el consistorio esta semana.

Si se hubiese aceptado, el mercado abriría hoy entre las calles de la Ribera de Curtidores y Gasómetro y las plazas del General Vara del Rey y Campillo del Mundo Nuevo y con un aforo limitado a 3.500 personas para evitar grandes aglomeraciones. Los puestos serían rotatorios hasta cumplir con todas las licencias.

No obstante, los vendedores exigen que se abra la mitad de los chiringuitos de forma rotativa cada finde. Esto choca con los que son vendedores fijos agrupados en la Asociación de Comerciantes Nuevo Rastro Madrid, que consideran que un rebrote sería más perjudicial para la actividad comercial.

No obstante, todas las partes tienen claro algo, no se trata de si se quedará algún negocio o no por el camino, sino que se cierre la menor cantidad de ventas posibles. Para ello, el tiempo apremia y las negociaciones seguirán esta semana, otra sin apertura del icónico bazar. Algunas asociaciones ya calculan el cierre de negocios en un 20% del total, una reducción inédita para este mercado.

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