19 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

EL PSICÓLOGO JORGE LÓPEZ PÉREZ VALLEJO ANALIZA EN EL CIERRE DIGITAL LOS EFECTOS QUE LOS 'YOUTUBERS' E 'INSTAGRAMERS' GENERAN EN SU PÚBLICO

Las redes sociales necesitan límites: El impacto de los 'influencers' en la conducta de los jóvenes

Los 'influencers' y su impacto en los jóvenes. 
Los 'influencers' y su impacto en los jóvenes. 
Casos como el del 'tiktoker' mallorquín Naim Darrechi, que se enfrenta a dos denuncias por abuso sexual después de asegurar en una polémica entrevista que miente a sus parejas sexuales para no usar preservativo, evidencian la falta de control que existe en redes sociales sobre el contenido que se publica y el impacto que este puede tener sobre los jóvenes que lo consumen. El psicólogo Jorge López Pérez Vallejo analiza para elcierredigital.com las claves de su influencia.

Discutir el fenómeno de los 'youtubers', 'tiktoker' e 'instagramer' y el hecho de que millones de jóvenes en el mundo entero los sigan con pasión y persistencia es un desafío que nos reta a querer entenderlo y a reflexionar acerca de la influencia sobre las generaciones contemporáneas. Pero obliga aún más cuando nos damos cuenta de que los vídeos de estos comunicadores seducen tanto a los niños como para considerar el ser 'youtuber' como una meta en su vida.

Tres motivos que llevan a los jóvenes a seguir estas publicaciones

En primer lugar, como ha ocurrido en todas las generaciones, los jóvenes quieren ser diferentes y auténticos transgrediendo patrones culturales, sociales y familiares, que se expresan, entre otros, en nuevos lenguajes marcados por la irreverencia, el desparpajo y la desfachatez que los distancian de los adultos.

Otro de los motivos puede ser también divertirse con bromas rápidas atrayentes.

Y, sin duda, nos podemos encontrar ante patologías asociadas al uso de internet, compulsiones basadas en el placer y en el control de una realidad que conducen a un desinterés hacia la interacción real y, en muchos casos, a una huida de la realidad para olvidar los problemas.

Los 'influencers' y su impacto en los jóvenes. 

Estos "influencers" se convierten en ídolos inspiracionales, enfocan sus publicaciones en los intereses y en el momento que viven los niños y jóvenes actualmente, una influencia que ha hecho evolucionar a una nueva fase de pensamiento, un pensamiento basado en un mundo dentro del contexto tecnológico, “los jóvenes no usan los medios, viven en ellos”.

Muestran un estilo de vida, a través de situaciones cotidianas –que sus usuarios pueden seguir en línea, 24 horas al día, siete días a la semana– de manera gratuita. Al mantener interacción constante y al estar interconectados con millones de seguidores desde cualquier parte del mundo, ofrecen a sus usuarios ventajas a la carta: pueden decidir si les gusta o no, ajustarlo a sus ritmos frenéticos, parar cuando así lo deseen y reproducir y compartir de manera infinita las imágenes.

De otro lado, aparecer como gente común y corriente, iguales a sus fans, que hablan de la misma forma que ellos lo hacen, crea cercanía y atienden a unas expectativas impulsando la influencia.

Nos encontramos ante una espontaneidad que responde más a un nuevo modelo de consumo, esta vez en internet, y no a una expresión de una generación de niños y jóvenes solos y aburridos, que necesitan más ratos amables en buena compañía, afecto seguro y adultos amorosos que entiendan este mundo loco en el que viven, pero que también los guíen con inteligencia, paciencia y sensibilidad.

La influencia es evidente 

Podemos entender la influencia desde cuatro áreas.

En muchos casos la influencia está vinculada a la identidad y al sentido de pertenencia, necesidades psicológicas de todas las personas, que buscan referencias que comparten con sus intereses. Esta necesidad de pertenencia puede tener efectos negativos dependiendo de lo que se cuelgue, o muy positivos en la mayoría de los casos.

Por otra parte, la modelación estratégica de la mente, la voluntad y los sentimientos, orientándolos en una determinada dirección, provocan que las gentes no piensen por sí mismas, que los pensamientos se los den hechos y razonados oportunamente. Consiguen que sientan lo que les dicen que han de sentir, que quieran hacer lo que les dicen que han de querer hacer.

La tercera área sería el adoctrinamiento cultural. A partir de unas ideas palanca se puede interpretar todo, como la historia, la religión, la ética, la moral, los valores tradicionales, etcétera. Las últimas tendencias mentalizan que “todo lo anterior es retrógrado” y se da lugar a una crítica de lo que sea anterior o tradicional, de “lo que no es nuevo”. De esta manera se va haciendo una nueva base sin que nos demos cuenta. Las normas de vida en que las gentes se educaron ha quedado delegado al halago de los sentidos, a lo que gusta oír y a lo que no suponga esfuerzo alguno. 

Los 'influencers' y su impacto en los jóvenes.

Por último, la configuración y modelamiento de la conducta: las ideas motrices que se han convertido en ideales ya se consideran como los valores decisivos de la nueva sociedad.

Por todo ello, es necesario el desarrollo de una acción de control exhaustiva sobre los medios digitales por las instituciones, donde se coordinen la policía y agentes sociales, psicólogos, psiquiatras sanitarios, educadores, sociólogos y trabajadores sociales.

Junto con este control y filtro inicial, hay que articular programas de prevención: educación, sensibilización y análisis de riesgos. Usar la misma red social, siendo esta el agente del cambio con métodos de comunicación estudiados que persuadan y resuelvan.

Implantación de Acción pedagógica multisistema en tres líneas

Desde las instituciones públicas: acciones de educación y reparación de daños en centros educativos y entornos sanitarios.

Desde las casas, con los padres, a través de actualizaciones en el uso de controles parentales, formación continua y asesoramiento a padres y madres para eliminar al brecha digital.

Desde grupos de interés e influencia y a través del mismo medio, usando a los 'youtuber' y personas influyentes como impulsores de este cambio.

Debemos convertir internet en un programa terapéutico que ayude a paliar lo que se está convirtiendo en un grave riesgo sobre la salud mental.

Actos como el de Naim Darrechi nos adelantan que hay indicadores claros de que podemos encontrarnos ante conductas de riesgo sobre la salud y, sin ninguna duda, sobre la salud mental pública. Sin embargo, esto no se está midiendo, no se evalúa el efecto, que incluso puede llegar a convertirse en delito que provoque daños a la salud colectiva y por consiguiente, afecte negativamente sobre el bienestar general.

Los padres y madres son responsables del uso que sus hijos e hijas hacen de internet y deben intervenir si quieren evitar estas posibles psicopatologías. Hay unos riesgos futuros que pueden marcar a una sociedad. Se puede hacer vírico un momento en minutos provocando un daño irreparable.

Estamos delegando funciones de agentes sociales de cambio a personas sin formación, sin valores, sin criterios, y debemos delegar a través de formación y sensibilización para que sean los propios niños y adolescentes los que denuncien, y no ante las autoridades, ante la sociedad, ante ellos mismos, este tipo de conductas. Se debe hacer conocedores de los riesgos que suponen estos contenidos o comentarios a los seguidores de estas redes.

También hay que trabajar sobre estos influyentes 'instagramer', 'tiktoker' o 'youtuber', que no son conocedores del impacto sobre la salud pública que tiene este contenido y hablan con naturalidad de algo que es un delito o un riesgo, porque lo tiene normalizado en su vida o porque quieren llegar a la provocación y conseguir más contenido y seguidores, algo que sería aún peor si se lucran de lo que provoca un daño social.

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