21 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Este trabajo del hijo del famoso joyero es una continuación de su anterior exposición 'Texturas de Nueva York'

Emiliano Suárez expone en Madrid su segundo trabajo fotográfico, Texturas de La Habana

Emiliano Suárez posando junto a una de sus obras.
Emiliano Suárez posando junto a una de sus obras. / Emiliano Suárez
Emiliano Suárez, hijo del famoso joyero, presentó en Madrid su segundo trabajo fotográfico, Texturas de La Habana. compuesto por más de cien fotos de gran formato que estuvieron alojadas en un edificio de estilo decadente situado en el Barrio de Las Letras de Madrid.

Este segundo trabajo supone una continuación de su anterior exposición, Texturas de Nueva York, que lo confirmó como fotógrafo. Buscando en palabras de su propio autor "ese imaginario visual de texturas únicas que permanecen intactas como una ventana del tiempo a un pasado que resiste a desaparecer frente a la complejidad de una urbe en continua decadencia".

Emiliano junto a Alaska y Mario Varqueizo en la presentación de la exposición / Bernardo Paz 

A través de este trabajo, Emiliano pretende hacer sentir las emociones y aromas de La Habana Vieja en pleno centro de Madrid. "El reto ha sido capturar desde mi Iphone XS MAX matices, colores, reflejos, tramas, estructuras y contrastes hasta ahora no fotografiados con el objetivo de un móvil", explica.

Tres de las fotografías han sido intervenidas, además, por el artista Kike Garcinuño, un referente para Suárez y cuya pintura contemporánea se expone en las más prestigiosas galerías internacionales.

Texturas pretende ser un proyecto sobre diez ciudades que me "han impactado, donde me siento más cómodo haciendo este trabajo creativo", explica el autor que se pone entre 10 y 14 años como fecha para cerrar un ciclo que comenzó con Nueva York.

Emiliano Suárez junto a Marta Vaquerizo de las Nancys Rubias en la presentación/ Bernardo Paz

Retratos en blanco y negro, de la ciudad al amanecer, del mar, de ruinosos edificios que trasladan a Madrid vida e imágenes que producen "cierta melancolía". "De La Habana no me quedo con la sonrisa y la fiesta", asegura Suárez, quien apunta que las fotografías "tienen una dulce nostalgia, no amargura".

El artista reconoce que con todo lo que hace se deja el "alma". "Soy una persona creativa, inquieta, que quiero que me valoren por mi trabajo", dice este hombre que pertenece a una de las familias de joyeros españolas de mayor tradición y que no se reconoce en los titulares de algunas revistas.

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