04 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA

El mexicano celebra diez años de éxito con su espectáculo 'Hipnonautas' que se representa en el teatro Maravillas de Madrid hasta el 11 de diciembre

Jorge Astyaro, mentalista: "La hipnosis sirve para llegar a un estado donde la imaginación tiene más protagonismo"

Jorge Astyaro.
Jorge Astyaro. / Lleva diez años triunfando con su espectáculo 'Hipnonautas'.
El mexicano Jorge Astyaro celebra diez años de éxito con su espectáculo 'Hipnonautas', que se representa en el teatro Maravillas de Madrid hasta el 11 de diciembre. Se trata de una experiencia inmersiva que este hipnotizador e influencer ha convertido en éxito gracias a su creatividad, respeto al público y trabajo de investigación.

Jorge Astyaro lleva una década triunfando con el espectáculo Hipnonautas. Una experiencia inmersiva que este hipnotizador e influencer ha convertido en un éxito gracias a su creatividad, respeto al público y trabajo de investigación. El espectáculo se puede disfrutar en el Teatro Maravillas de Madrid hasta el 11 de diciembre. Se trata de un show de hipnosis que te acerca a la verdadera magia de la palabra: permitir a cualquiera de nosotros experimentar una realidad virtual que sólo necesita de tu imaginación y que cobra sentido a partir de nuestros sueños, que te aleja de tus limitaciones y te enseña tus posibilidades, que te ayuda a explorarte y a conocerte. 

- ¿Qué es realmente la hipnosis?

- El problema que tiene una demostración de hipnosis es el prejuicio que ha generado la televisión y el cine. Es lógico, porque ahí se busca una cosa espectacular y visual, pero se pierde el contexto de la hipnosis. Es una herramienta que nos va a ayudar a guiar a una persona o a nosotros mismos a un estado de trance, cuando tu mente está en dos cosas a la vez. En ese momento la imaginación toma más protagonismo. Es una herramienta que nos ayuda a través de la palabra para llegar a esos estados disociados.

Cartel de la obra. 

- ¿Cómo se hace un espectáculo de esto sin caer en esos clichés?

- Porque en Hipnonautas ves todo el proceso, desde el principio hasta al final, de cómo se lleva a una persona en trance, que no deja ser un estado completamente natural. A diferencia de la televisión, hay mucho más tiempo. Rápidamente trato de identificar qué personas puede responder a estas sugestiones. Si la persona no confía, no la puedo hipnotizar. Un 25 por cierto de la gente que va al espectáculo entra bien. Lo hago a través de pruebas de sugestionabilidad. En televisión sólo lo hice una vez. Con Buenafuente. Le dije que para que todo tuviera credibilidad debía verse todo el proceso desde la selección de la parte del público hasta el fin último. Ese proceso de selección fue grabado y emitido y la sensación del espectador fue distinta a lo que pensábamos. 

- ¿Cómo llegó a interesarse por esto? 

- No fue a través de un proceso sobrenatural. La hipnosis es una disciplina que se aprende, como el que aprende a tocar el piano. A lo mejor naces con una cierta predisposición, pero es una capacidad que se desarrolla a base de entrenar. Desde niño me había sentido atraído por la magia. Un mago con el que di clase me enseñó algunos trucos relacionados con la hipnosis. Luego, en un viaje que hice de adolescente a Madrid, visité la tienda de magia de Juan Tamariz y me compré mis primeros libros de mentalismo. Ahí vi un enfoque más psicológico de la magia y descubrí trucos que tenían que ver con la sugestión. Recuerdo que el primero  se basaba en crear la sensación a una persona, a la que se le entregaba una pelota para que la apretara en su mano, de que ésta estaba pegada y que no podía separarla.

Jorge Astyaro en el espectáculo. 

- ¿Cómo reacciona el público cuando acude a su espectáculo?

- Desde el principio se nota quién acude predispuesto y quien no. Lo cierto es que hay mucho miedo porque uno de los tópicos que pesan sobre la hipnosis es la pérdida de voluntad y que ésta se va a usar para ridiculizarles. Por eso, primero hay que dejar claro que no se pierde la consciencia sino que sigues siendo tú en otro estado. 

- Con su espectáculo lleva diez años. ¿Cómo se consigue una década de éxito con un espectáculo de estas características?

- Me siento muy contento porque el público responde muy bien. Es un espectáculo muy complicado. No hay un guion ni hay una rutina. Voy a trabajar cada día con gente distinta. Por eso no hay tantos hipnotizadores de espectáculo. Antes de este espectáculo, dedicado al cien por cien a la hipnosis, empecé a diseñar unas dinámicas para hacer un espectáculo y lo iba introduciendo en mis shows de mentalismo. Durante tres años lo puse en práctica en los espectáculos de un crucero. Dos años después conocí a mi pareja Mayte, actriz y productora, y ella me ayudó de definir el espectáculo. Como queríamos explorar los sueños, lo llamamos Hipnonautas. Ese es leitmotiv de la obra: que en el estado de hipnosis uno puede cumplir ciertos sueños. Por lo demás, cada espectáculo es distinto en función del público que hay. 

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