07 de julio de 2022
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FIN DE SEMANA

Rocío Carrasco está al frente del proyecto mientras el resto de la familia asistirá a diversos actos de la asociación que preside Gloria Camila

Dieciséis años de la muerte de Rocío Jurado, homenaje y se abrirá su museo en Chipiona

Rocío Jurado.
Rocío Jurado. / Se cumplen 16 años de la muerte de la tonadillera.
El 1 de junio se cumplirán 16 años de la desaparición de la cantante Rocío Jurado. Tres lustros después después de la muerte de la tonadillera por fin se inaugurará en su localidad natal de Chipiona el museo en su memoria después de años de polémicas. Este proyecto tiene a Rocío Carrasco al frente. El resto de la familia acudirá a los homenajes que organiza la asociación que preside la otra hija de la folklórica: Gloria Camila Ortega.

El próximo 1 de junio se cumplen 16 años de la muerte de Rocío Jurado. Un  mes después se abrirá en Chipiona el museo que lleva su nombre. Este fin de semana ha arrancado una semana de eventos en homenaje a la tonadillera por la Asociación Cultural 'RJ, La Más Grande', presidida por Gloria Camila Ortega. Una vez más la familia va por un lado distinto al de la hija primogénita de la cantante, Rocío Carrasco. Rocío sí ha conseguido que, después de años de polémicas, se reabra el próximo mes de julio el museo en memoria de su madre.  

El 1 de junio de 2006 fallecía a los 61 años la actriz y cantante Rocío Jurado después de dos años luchando contra un cáncer de páncreas. Hoy, quince años después de su muerte, la familia de la artista sigue al frente de la actualidad mediática, tras la docuserie protagoniza por su hija mayor Rocío Carrasco. Ésta, además, aparece apartada del resto de la familia. No se habla ni con sus tíos ni con sus hermanos ni con el viudo de su madre, José Ortega Cano. Una realidad que no había podido imaginar 'la más grande'. 

Tenía algo Rocío Jurado de folclórica clásica pero también de ‘negraza’ del gospell. Nadie la definió mejor que Maruja Torres en Fotogramas: “Un clown travestido de España cañí”. Esto se escribió en 1972 y en esa época nadie sabía muy bien qué hacer con ella. Tenía una voz prodigiosa pero no cumplía con los estereotipos de la folclórica al uso. Luis Sanz, el productor con alma de mariliendres que conoció a todas las estrellas nacionales y fabricó algunas, quería convertirla a toda costa en starlet cinematográfica, pero sin éxito. El cine clásico folclórico estaba de capa caída y las moderneces de la época parecían no cuadrarle muy bien.

En la voz de Rocío el repertorio clásico de Juana Reina o Concha Piquer tenían un punto de reproche, de poner pie en pared. Y ya estaba bien de Tatuaje y de buscar “errante por los puertos” a un gachó que había dicho aquello de “voy a por tabaco y no vuelvo”.

La Jurado tuvo que esperar a que en los albores de la Transición se cruzara en su camino el compositor Manuel Alejandro para poder cantar lo que nunca una mujer había hecho. Sus canciones se llenaron de señoras que enarbolaban la bandera del "ahí te quedas" porque hacía mucho que no sentían nada al ver desnudos a sus maridos. Ya no había otras como en los tiempos de la Piquer. Ahora la otra hablaba de tú a tú a la señora legítima.

Rocío Jurado renovando el vestuario de la copla. 

No en vano, en un momento de su carrera a Rocío se la identificó con un fenómeno muy de la época, ‘El Destape’, pero desde luego sus capacidades trascendían cualquier moda absurda por mucho que se vendiera de liberadora.

En los últimos años de la dictadura de Francisco Franco, Rocío impactó con sus trajes. Cuando debutó en 1962 en Los Canasteros sorprendía y destacaba entre sus compañeras por el uso de trajes de Pertegaz o de Herrero y Ollero. Diez años después, sus portentosos escotes desafiaban a la censura, y su participación en el programa televisivo de José María Iñigo provocaban que el diario falangista Arriba clasificara su actuación como de “exhibición de taberna portuaria”. Y eso que en mitad del escote le plantaron un clavel reventón tamaño King size.

En lo que se refiere a destape puro y duro protagonizó La querida con y a las órdenes de Fernando Fernán Gómez. El que podía haber sido su mejor intento de triunfar como actriz se convirtió en un producto del pseudodestape descafeinando. Era como Ha nacido una estrella, pero en bragas. Los desnudos los realizó una doble de Rocío, pero la película no se libró de polémicas. Fue secuestrada por una frase que escandalizó. “En Andalucía, a los 14 años ya somos mujeres. La que no ha estado con un tío es que es un marimacho y la que es tonta ya la han hecho una barriga”, decía en la película.

Rocío en una secuencia de 'La Querida'. 

Dos años después del estreno, en un cara a cara televisivo con Lauren Postigo en Cantares, Rocío abogaba por el “destape mental”. En 1981 en una entrevista en Fotogramas daba más pistas sobre a lo que se refería posicionándose a favor del divorcio y los homosexuales, mientras se declaraba feminista. Desde luego, algo impensable en las copleras de antaño.

Una vida de portada

Sin duda, Rocío Jurado tuvo desde el principio todos los números para convertirse en protagonista de las revistas del corazón. Empezó la casa por el tejado, casándose primero en Chipiona con el boxeador Pedro Carrasco, el 21 de mayo de 1976, en el templo de su adorada Virgen de Regla. Con separación en julio de 1989, divorcio, nulidad y una hija en común, Rocío Carrasco (nacida un año después de la boda), la vida le puso en el camino a su hombre ideal, José Ortega Cano. La cantante y el torero, seis años menor que ella, se conocieron en la fiesta del 46 cumpleaños de Rocío. "No sé muy bien explicar lo que pasó, pero lo que sí sé es que acababa de conocerlo y no quería separarme de él, me apetecía seguir a su lado", confesó la cantante.

Pedro Carrasco y Rocío Jurado en su boda en 1976. 

Este amor la llevó de nuevo a la vicaría el 17 de febrero de 1995. La pareja se dio el 'sí quiero' ante 1.500 invitados en la finca sevillana 'La Yerbabuena', propiedad de la tonadillera. En 1999, el matrimonio aumentó la familia con la adopción de dos niños colombianos, José Fernando y Gloria Camila. La chipionera era, además, abuela de Rocío y David, hijos de la polémica unión de su hija Rocío Carrasco con el exguardia civil Antonio David Flores.

Otro capítulo importante de su faceta social fueron sus buenas relaciones con la prensa. Rocío era un personaje respetado en el mundo del corazón y ella, a su vez, cultivó esta querencia dando titulares 'gratis' al enjambre de 'paparazzi' que a menudo la seguían. Ejemplo de ello fue que después de ser operada de un cáncer, la cantante ofreció una multitudinaria rueda de prensa en el jardín de su casa para hablar de su enfermedad, sin evitar preguntas.

Rocío Jurado y José Ortega Cano durante su boda en Yerbabuena en 1995. 

Lo cierto es que la salud de Rocío Jurado siempre fue muy delicada. Padeció de nódulos en la garganta, fuertes hemorragias que a punto estuvieron de costarle la vida, alergias, depresiones y diversas afecciones en las cuerdas vocales. En cualquier caso, la cantante nunca negó sus males y supo contrarrestar el efecto de los rumores con su trabajo y atendiendo, con amabilidad y una justa dosis de divismo, los requerimientos de la prensa rosa. Toda una diva de las que ya no quedan.

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