13 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Se suceden los estudios que confirman y también niegan el origen sagrado del sudario

La Sábana Santa de la catedral de Turín: historia y controversia del sudario que cubrió el cuerpo de Jesucristo

El misterio de la Sábana Santa sigue sin resolverse
El misterio de la Sábana Santa sigue sin resolverse
Científicos, historiadores e investigadores de todo tipo continúan hoy día realizando estudios y análisis de la famosa Síndone, el lienzo que para los fieles fue utilizado como mortaja para Cristo tras su muerte y que se conserva en la catedral de Turín, al norte de Italia. De vez en cuando, la Sábana Santa vuelve a la actulidad con motivo de la enésima investigación a la que es sometida.

La reliquia de la Síndone provoca muchas controversias desde que apareció en Lirey, (Francia) a mediados de 1350, custodiada por Geoffroy de Charny, un caballero francés que nunca desveló los orígenes del misterioso tejido. Para algunos, esta tela realmente envolvió el cuerpo de Jesús y para otros, es falsa. El último estudio científico realizado y conocido,  publicado en 2018, apuntaba a que al menos la mitad de las manchas de sangre que exhibe el famoso sudario podrían ser falsas.

¿Obra de un autor de la Edad Media o auténtica reliquia?

Según los investigadores que lo realizaron, y aplicando métodos de investigación criminal, dichas manchas de sangre no eran compatibles con la posición de un cuerpo ni en la cruz ni en un sepulcro. El estudio fue publicado en el Journal of Forensic Science, y fue llevado a cabo por Matteo Borrini, antropólogo forense de la Universidad John Moores de Liverpool (Reino Unido) y Luigi Garlachelli, químico de la universidad italiana de Pavía. Ambos investigadores consideraron que tales manchas eran, en realidad, el producto de un artista.

Ambos especialistas realizaron pruebas con técnicas forenses para comprobar si las manchas en la Síndone que se conserva en la catedral de Turín (norte de Italia) corresponden a las que dejaría un cuerpo ensangrentado envuelto en ella después de haber sido crucificado.

La prueba del Carbono 14

Se tiraba de esta manera, una vez más, por tierra las teorías que catalogan al misterioso lienzo como una de las grandes reliquias sagradas que han perdurado a través de los siglos. La vida y la historia de esta sábana, como de tantas otras reliquias y de objetos supuestamente sagrados, se ha debatido siempre entre lo auténtico y verdadero frente a lo falso.

Los defensores de la Síndone ignoran todas las pruebas científicas y las rebaten con sus argumentos. Así lo hicieron también con la del Carbono 14 para determinar la edad exacta y real del icónico y discutido tejido. Pues bien, esta prueba fue realizada simultáneamente en 1988 por tres laboratorios de Estados Unidos, Suiza e Inglaterra. Los tres  establecieron que el lino fue fabricado en la Edad Media, entre 1260 y 1390.

La Iglesia no confirma su origen pero el Papa Francisco y sus antecesores han rezado ante la Sábana Santa. 

Estos resultados fueron refutados también e ignorados por medios cercanos al Vaticano. La Iglesia no se pronuncia de manera formal sobre el sudario y su origen pero tanto el Papa Francisco como sus dos antecesores más cercanos, se han postrado, han rezado y la han venerado, lo que ha propiciado un fervor mayor hacia la Sábana Santa.  

Otro estudio anterior al de Borrini y Garlachelli, alentó de nuevo en Italia las teorías sobre el origen religioso del lienzo. Un equipo de científicos del Instituto de Materiales de Trieste y del Instituto de Cristalografía de Bari, miembros del Centro Nacional de Investigación de Italia, junto con la Universidad de Padua, determinaron que el tejido de la reliquia estuvo en contacto con sangre humana. En concreto, con una persona que fue torturada. Los defensores volvían a tener argumentos científicos que les reforzaban.

Una reliquia para la fe 

Esta sábana, que mide 4,32 metros de longitud y 1,1 de ancho es la reliquia más estudiada de la historia y todavía no hay claridad absoluta sobre su naturaleza. El momento en el que aparece, confirman algunos críticos, es el siglo XIV, durante la Edad Media, cuando aparecen también otras muchas reliquias.

Después del 31 de diciembre del año 999 (con la Iglesia harta de conceder indulgencias a cambio de propiedades para ganar un espacio en el cielo) y  llegado el 1 de enero del año 1000 y no sucediera nada, ni fin del mundo, ni nueva venida de Cristo a la Tierra, la gente perdía la fe y la esperanza y dejaban de acudir a las iglesias. Hubo entonces que volver a motivar a la población con reliquias de santos, vírgenes o del propio Cristo, pero siempre con propiedades mágicas. Así aparecieron objetos de los que no se tenía constancia hasta entonces: clavos de Cristo, la lanza de Longinos, el Santo Grial y la Sábana Santa.

Diversos estudios científicos arrojan resultados contradictorios sobre el lienzo. 

Cuando aparece la Sábana Santa, en 1350, Pierre d’Arcis, obispo de Troyes, avisó a Clemente VII, papa de Avignon, del origen fraudulento del lienzo. D’Arcis escribió al antipapa explicando que su antecesor, el obispo Henri de Poitiers, había descubierto a la persona que había pintado la sábana. También le confirmó cómo los canónigos de Lirey simulaban milagros de la supuesta mortaja de Cristo. Con una bula, Clemente VII autorizó en enero de 1389 la exhibición de la sábana poniendo condiciones, la primera era que se advirtiera al pueblo de que “la figura o representación no es el verdadero Sudario de Nuestro Señor, sino que se trata de una pintura o un cuadro de la Sábana Santa”.

Verdad o no, los análisis se sucederán sobre el lienzo y seguirán datando su origen mientras otros seguirán especulando sobre su autoría. Como tantas otras reliquias, y por lo que transmite, más allá de su veracidad, es auténtica cuestión de fe.

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