23 de mayo de 2022
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FIN DE SEMANA

Las tres adolescentes asesinadas en 1992 eran parte de los miles de españoles que recorrían las discotecas del levante haciendo autostop

Treinta años de ‘La ruta del Bakalao’: El crimen de Alcàsser marcó su decadencia

El grupo de música 'Bakalaos' frente a la discoteca Chocolate.
El grupo de música 'Bakalaos' frente a la discoteca Chocolate. / Valencia.
La película de Marc Romero, ’75 días’, retrata la investigación sobre el crimen de las niñas de Alcàsser. Una nueva visión de un suceso mediático y dramático que se ha representado en varias ocasiones. Las tres adolescentes acudían a una discoteca cuando fueron asesinadas por Antonio Anglés. Este suceso puso el foco en los locales de ocio nocturno y en la nueva corriente social de la época: ‘La ruta del Bakalao’. Esta moda vio su decadencia a raíz de esta tragedia, que conmovió a toda España.

Tras varios años con el proyecto en el tintero y diversos intentos de estreno, este 22 de abril vió la luz por fin en los cines la película ’75 días’, de Marc Romero, sobre la investigación del crimen de las tres niñas de Alcàsser, uno de los casos más mediáticos y dramáticos de la historia española.

En una entrevista concedida a elcierredigital.com, Romero indicó que el filme cuenta “las lagunas y las partes que no se pueden explicar del caso Alcàsser”, así como también nos habló sobre cómo vivió el caso personalmente y el sensacionalismo periodístico que rodeó al crimen en la época de los 90.

Cartel de la película '75 días', de Marc Romero.

Toñi, Desirée y Miriam empezaron a ser conocidas como “las niñas de Alcàsser” tras su desaparición en noviembre de 1992 en una localidad cercana, la de Picassent, adonde acudieron desde su pueblo, Alcàsser, para ir a la discoteca Coolor. Nunca regresaron a sus hogares.

Dado que fue una discoteca el lugar al que pretendían acudir las adolescentes antes de ser secuestradas, violadas y asesinadas por Antonio Anglés y Miguel Ricart —según se especifica en la versión oficial de lo sucedido—, las televisiones empezaron a poner el foco en estas y en una corriente que, aunque comenzada años atrás, se encontraba entonces en pleno apogeo: ‘La ruta del Bakalao’.

¿Qué fue la ruta del Bakalao?

 

Con la caída del franquismo empezaron a aflorar a princiopio de la década de los años ochenta los fenómenos socioculturales, al tiempo que los españoles se liberaban de las ataduras de la dictadura. En esta época nació la conocida Movida Madrileña, que se extendió al ámbito del cine, la música, la pintura y la fotografía, entre otros.

Solo unos años más tarde, en Valencia, surgiría lo que se empezó a denominar ‘La ruta del bakalao’, que no era otra cosa que una ‘cultura del club’ que promovía el ocio nocturno y que tuvo su mayor apogeo en la época de los 90, cuando comenzó el declive de la Movida Madrileña.

También denominada ‘Ruta Destroy’, ‘La ruta del bakalao’ consistía en 72 horas de fiesta sin fin. Los jóvenes acudían desde el viernes hasta el lunes a cada uno de los locales de ocio nocturno que se repartían por Valencia. Spook Factory, Chocolate, Espiral, NOD, Puzzle y Barraca son algunas de las discotecas más famosas que conformaban esta ruta.

Como característica común, en estos lugares se consumía un tipo de música que no tardó en nacionalizarse, la denominada ‘música bakalao’, que era una mezcla de música destroyer, electrónica y algunas corrientes como acid house. La mítica frase “tengo Bakalao de Bilbao” servía para anunciar que se disponía de este género musical tan concreto.

A diferencia de la Movida, este fenómeno era transversal. No tenía un código de vestimenta concreto ni unos referentes previos. Simplemente eran unos clubs y un estilo musical que personas de cualquier estrato social podían disfrutar. Esta característica, así como su auge, llevaron a la creación de locales en otras localidades españolas.

Chimo Bayo, uno de los referentes de la época

Los DJ, conocidos en la época como ‘pinchadiscos’, sustituyeron rápidamente a los grupos de rock con música en directo. La moda era la música innovadora, que venía en forma de vinilos desde países europeos y resonaba en las fiestas que seguían esta corriente.

Sin embargo, como en todos los fenómenos, no tardó en aparecer un referente claro: Chimo Bayo, un DJ que se hizo conocido nacionalmente con su canción ‘Así me gusta a mí’. Actualmente, Bayo es todo un símbolo de la música de los 90 y del movimiento del ‘bakalao’. Tras esta etapa, se reinventó como empresario con proyectos sobre el vino o producción de eventos en los que decidió invertir.

La cara oscura: las drogas y el crimen 

La música no era lo único que caracterizaba a las fiestas de la época y no tardó en evidenciarse uno de los aspectos más preocupantes asociado a estas: las drogas. Concretamente, las drogas de síntesis —también conocidas como drogas de diseño— como el éxtasis y los tripis, que llegaron a España al mismo tiempo que ‘la ruta del Bakalao’. Su consumo provocó el aumento de accidentes de tráfico y los controles de drogas.

Documentales como ‘Hasta que el cuerpo aguante’ de Canal+ o especiales como ‘Código 1’ de PRISA, empezaron a desvelar, para el público en general, lo que encerraba ‘La ruta del bakalao’ a través de los DJ, jóvenes ‘bakalas’ y dueños de las discotecas.

Pero fue fundamentalmnete con motivo del crimen de las tres niñas de Alcàsser, cuando las televisiones empezaron a centrarse en los peligros que encerraba la noche discotequera del Levante español y el consumo de estas masivo de estas sustancias. Este foco, dirigido a las consecuencias más oscuras del movimiento, desencadenó una preocupación generalizada de la población por la salud y el bienestar de los más jóvenes.

La consecuencia final fue que esta cultura, que se encontraba en pleno auge, empezase a decaer y a estar mal vista. Y ya a finales de los 90, prácticamente solo quedaba el recuerdo de este fenómeno.

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