08 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

El autor relata las misiones jesuitas en el país africano que terminaron con la expulsión de la orden por parte del rey Fasiladas

Mario Lozano devela en su libro ‘Pedro Páez y las Fuentes del Nilo Azul’ la desconocida historia de las relaciones hispano-etíopes

Mario Lozano nos descubre la historia ocultade las relaciones de España y Etiopía.
Mario Lozano nos descubre la historia ocultade las relaciones de España y Etiopía.
La historia de las relaciones hispano-etíopes es poco conocida y apenas ha atraído la atención de la academia española. En su libro ‘Pedro Páez y las Fuentes del Nilo Azul’, Mario Lozano pretende tejer un tapiz que sirva de visión de esas relaciones, que comenzaron en 1428 en Valencia, cuando el rey Alfonso V recibió la visita de una embajada del reino del mítico Preste Juan. El libro se presentará el 4 de diciembre en Madrid en la Fundacuión Universitaria Española por José Luis Sánchez García.

Hablamos con el historiador Mario Lozano cuyo libro, ‘Pedro Páez y las Fuentes del Nilo Azul’, será presentado en la sede de la Fundación Universitaria, en la calle de Alcalá nº 95, de Madrid, este miércoles, 4 de diciembre. Será por parte del director del seminario de Historia "Cisneros" de dicha Fundación , el profesor y sacerdote José Luis Sánchez García.  

¿Cómo surgió su interés por esta parte de la Historia de España?

Fue en una visita al Circo Maximo de Roma, vi una referencia histórica  y decidí investigar más sobre el tema.

¿Cómo eran esas relaciones bilaterales entre España y Etiopía?

Intensas pero se rompen y caen en el olvido debido a la expulsión de los jesuitas por parte del rey Fasiladas del país africano y el cierre de Etiopía. Es una historia desconocida pero muy interesante porque descubre el marco que tenía España como imperio global y el papel que tenía Etiopía en todo ese esquema que tejían los monarcas hispánicos.  

¿Cuándo se iniciaron esas relaciones bilaterales?

En 1428 en Valencia, cuando el rey Alfonso V recibió la visita de una embajada del reino del mítico Preste Juan. Desde que Aksum perdiera el acceso a los puertos del Mar Rojo, el país había emprendido un largo viaje de varios siglos de aislamiento con respecto al  resto de la Cristiandad, lo que había hecho que se ignorase su ubicación en Europa Occidental.  Alfonso V intentó, sin éxito, enviar varias embajadas al distante país africano. Sus iniciativas pasaron al olvido, y sería ya Portugal quien llevase la voz cantante en la búsqueda de Etiopía. Precisamente, la aparición de los lusos en el puerto de Massawa en 1541 será providencial, ya que los 400 hombres dirigidos por el bizarro pero valiente Christovão da Gama -hijo de Vasco de Gama- contribuyeron de manera decisiva a la derrota de Ahmad Grañ en los campos de Wayna Dega en 1543.

¿Cómo llega la primera misión jesuita a Etiopía?

Tras la anterior derrota,  unos 120 lusos se quedaron en el país, formando familias con mujeres locales. A sus descendientes se les llamó los burtukan, y será por ellos que, en 1555, se planeó desde Roma el envío de una misión católica al país, liderada por los jesuitas.   La primera misión jesuita en Etiopía fracasó en su intento de acercarse a la corte para tratar de convertir al rey Galawdewos.

Los misioneros católicos se centraron en la tarea de atender a la casta mestiza de los burtukan, pero las enfermedades y la imposibilidad de que entrasen nuevos sacerdotes provocaron la extinción de la primera misión.

Mario Lozano ha impartido clases en la Universidad de Murcia y actualmente realiza un doctorado en la Cumplentense.

El rey de España y Portugal ordenó más tarde que la misión se reactivara desde Goa, en la India. El envío de Antonio de Monserrat, veterano jesuita catalán que ya había estado en la corte del Gran Mogol, y Pedro Páez acabó en fracaso.  En 1603, Páez volverá a intentar entrar en el país, con más éxito. Allí se ganará el aprecio de los diferentes contendientes por el trono etíope, quienes deseaban contar con la alianza de la poderosa Monarquía Hispánica. El primer rey interesado en Páez y el catolicismo fue Zadengel, pero su rápida preferencia por la fe de Roma provocó su caída. Susenyos, quien en 1606 se erigió en monarca indiscutido, quedó prendado de Páez desde la primera entrevista, convirtiéndose desde entonces en un consejero muy apreciado.

Antes de morir, Páez pudo presenciar la declaración del catolicismo como fe nacional por Susenyos el 1 de noviembre de 1621.

¿Cómo empezó a resquebrajarse la relación con la misión?

Fernandes continuó la obra de Páez y enriqueció la labor cultural de la misión. En 1625 llegó al país un nuevo patriarca, Afonso Mendes, bajo cuya égida se puso a toda la iglesia local, incluyendo a clérigos ortodoxos, bajo el dogma romano. Sin embargo, su ambicioso programa de suplantación de la iglesia local -arraigada en el país desde el siglo IV- por un sistema importado de Europa totalmente ajeno a lo etíope implicó una serie de revueltas que sumieron al país en el caos. Susenyos, viejo y cansado, decretó la libertad religiosa en junio de 1632, muriendo al poco tiempo.

¿El final estaba ya cerca?

Su sucesor, Fasiladas, ordena la confiscación de los bienes jesuitas, la prohibición del catolicismo y la expulsión de los ignacianos y de muchos de sus seguidores etíopes, la cual se ejecuta en 1634. Aquellos que se quedaron en el país de incógnito fueron descubiertos y ejecutados, dando pie a una verdadera persecución religiosa.

¿En qué otros países cercanos tuvieron influencia los jesuitas?

En el Congo también estuvieron. Pero salió mal, porque tanto el rey como los portugueses que ya estaban allí, tenían como objetivo el comercio esclavista que vació el país con grandes envíos de personas del Congo hacia las colonias de Brasil....  Los jesuitas en Etiopía implantan una versión de la religión cristiana en un país que era cristiano desde el S IV d.C.  El problema para ellos era el rechazo de las comunidades locales al nuevo cristinismo que traían los jesuitas.

¿Permanece la huella de los jesuitas en Etiopía?

Sí, y en consecuencia de todas las ideas que importaron de la península Ibérica y de la India que no pudo ser borrada. Las tradiciones arquitectónicas y pictóricas que crearon siguieron desarrollándose en los períodos posteriores.

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