27 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

La mujer de Rainiero conducía un coche rumbo a Montecarlo junto a su hija pequeña Estefanía cuando sufrió un ataque y acabó estrellándose

Treinta y ocho años del accidente que acabó con Grace Kelly, la actriz que se convirtió en Princesa

Grace Kelly.
Grace Kelly.
Hace 38 años fallecía en una accidente de tráfico una de las mujeres más populares del siglo XX, Grace Kelly, una mujer de la buena sociedad estadounidense que se convirtió en estrella de cine primero, llegando a ganar un Oscar y rodando tres films con Alfred Hitchcock, y en Princesa gracias a su matrimonio con Rainiero de Mónaco, después. Una historia de amor que revolucionó las monarquías europeas y que acabó con una muerta que para muchos tiene puntos oscuros.

El 14 de septiembre de 1982 fallecía Grace Kelly a los 53 años. Su historia, la de la actriz oscarizada por Hollywood, que se convertía en Princesa de la vieja Europa gracias a su matrimonio con el soberano Rainiero de Mónaco había arrebatado a las masas en 1956. Su enlace, en el panorama de las casas reales en los años cincuenta, suponía una bocanada de aire fresca para algunos y una irreverencia para otros. La Reina de Inglaterra legó a boicotear la boda y prácticamente ninguna monarquía estuvo representada. De poco le sirvió esta maniobra ya que Montecarlo se convirtió en un foco de atención mundial.

Más de un cuarto de siglo después cuando la Princesa Gracia murió ya nadie la cuestionaba en los círculos monárquicos. Había interpretado el papel de consorte mejor que muchos de sangre real. Un papel que había empezado a cansarle. Los años previos a su muerte procuraba pasar el menor tiempo posible en el Principado. Un lujoso piso en la Avenida Foch de París era su refugio a finales de los años 70. En un principio aseguró que lo hacía para estar cerca de su hija Carolina que estudiaba en la capital francesa, pero después del matrimonio de ésta con el playboy francés Philip Junot en 1977, Grace siguió con sus estancias parisinas.

Además, a partir de 1976 había comenzado a aceptar trabajos lejos del Principado. Realizaba recitales de poesía con carácter benéfico, puso voz a una serie de documentales sobre jardinería y pasó a formar parte del consejo de administración de la Fox lo que le obligaba a viajar con frecuencia a su país, los Estados Unidos. Muchos creen que en esos años echaba de menos su época de actriz y que con éstos trabajos cubría esa necesidad. Al poco de casarse con Rainiero hubo de rechazar en dos ocasiones la vuelta a la gran pantalla: para interpretas a la Virgen María en Rey de Reyes (1961) y para rodar de nuevo con su maestro Alfred Hitchcock Marnie la ladrona (1964). Su marido, el Príncipe Rainiero consideró que no era conveniente que una Princesa volviese al mundo del cine.

Estefanía, Grace Kelly y Rainiero. 

El matrimonio que había roto tabúes en las monarquías europeas no atravesaba los mejores momentos en los años previos a la muerte de la Princesa. Mientras Grace pasaba cada vez más tiempo en Francia, Rainiero debía permanecer en Montecarlo al frente de un minúsculo país donde el soberano sí tiene poder político y que se administra casi como una empresa particular. Además, la rumorología de la época asegura que la que fuera reina de Hollywood había iniciado un romance con el director de escena francés Robert Hossein, uno de los renovadores de teatro francés.

Unos meses antes del fatal accidente que acabó con la vida de Grace Kelly, durante una visita oficial del matrimonio a Tailandia protagonizaron una sonada discusión y que ocupó el interés de la prensa internacional. La revista sensacionalista estadounidense National Enquirer afirmó en su portada que la Princesa había comunicado a sus más cercanos la intención de divorciarse. Lo cierto es que en el mes de agosto el matrimonio y sus tres hijos (Carolina, Alberto y Estefanía) se embarcaron en un crucero por los Fiordos noruegos. En esos momentos Estefanía de 17 años vivía un romance con Paul Belmondo, hijo del mítico actor francés, que no gustaba nada a sus padres.

El día que cambió todo

El 13 de septiembre el matrimonio principesco y su hija pequeña se encontraban en residencia de Roc Argel muy cerca de Montecarlo. A primera hora de la mañana Rainiero se dirigió al Principado. A las diez de la mañana lo hicieron Gracia y su hija Estefanía. La Princesa llenó de ropa y sombrereros de la parte de atrás del coche por lo que decidió conducir ella, algo que no le gustaba demasiado, quedándose en Francia su chófer particular. Así se puso al frente de un Rover marrón 3500 que había comprado cinco años antes.

Cuando el coche enfiló su camino rumbo a Montecarlo les seguía una camioneta Renault. Tras el accidente el conductor Yves Phily declararía que un momento determinado vio que el coche comenzó a zigzaguear y el llamó su atención con unos toques de claxon. El coche se enderezó, pero cuando llegaron a una curva cerrada vio que no se encendían las luces de freno y no se disminuía la velocidad. El coche atravesó la curva y se despeñó dando varias vueltas 45 metros de altura. El coche cayó en una huerta. El matrimonio dueño de la misma salió al oír el estruendo y se encontraron con la dantesca escena. El coche estaba destrozado y por la ventanilla del conductor salió la Princesa Estefanía quien pidió ayuda en estado de shock. Los granjeros avisaron a los gendarmes y al palacio de Montecarlo.

Entierro Grace Kelly. 

Cuando las autoridades llegaron intentaron sacar del coche con mucha dificultad a la Princesa Gracia que presentaba los ojos abiertos y una enorme breca en la frente. Aunque tenía pulso no respondía a los estímulos. La madre y la hija fueron trasladas al Hospital Princesa Gracia de Montecarlo. En un momento determinado se hizo evidente la necesidad de realizar un escáner. Como el hospital estatal no tenía el aparato necesario la Princesa fue traslada a una clínica privada. La camilla no entraba en el ascensor y tuvieron que subirla por las escaleras. Una escena con tintes tercermundistas en un país de millonarios. En esos momentos llegó al país, la Princesa Carolina proveniente de Inglaterra.

Finalmente, no se pudo hacer nada por la vida de la Princesa y su muerte fue certificada a las 10:30 de la noche del día 14 de septiembre. Cuatro días más tarde se celebró el funeral de Estado. Estefanía no acudió al entierro porque continuaba ingresada. Al mismo asistieron Fabiola de Bélgica o Farah Diba. En representación de Francia lo hizo la Primera Dama Danielle Mitterrand y de Estados Unidos Nancy Reagan. El Reino Unido estuvo presente mediante Diana de Gales que quince años más tarde moriría de forma similar a Grace Kelly.

La versión oficial de la muerte es que la mujer de Rainiero de Mónaco sufrió un ataque mientras conducía y perdió el control. Sin embargo, nunca se especificó el tipo de ataque que afectó a la que fuera musa de Hitchcock. Por otro lado, durante la investigación de la policía francesa el Palacio de los Grimaldi prohibió que la Princesa Estefanía declarase. La Constitución monegasca permite que cualquiera de los miembros de la Familia Real estén exentos de responder ante la Justicia.

Todo esto ayudó a construir la leyenda de que era Estefanía, aún menor de edad, quien conducía. La propia interesada nunca habló del tema hasta que, en una entrevista publicada en exclusiva por la revista ¡Hola!, en el veinte aniversario del suceso aseguró que ese rumor era mentira. Sin embargo, no fue éste el único rumor sobre el accidente. Un periódico estadounidense aseguró que los frenos del coche habían sido manipulados. Esto hizo que crecieran los rumores sobre un posible atentado contra la Princesa y que, según versiones, pudo estar organizado por la mafia italiana o por la Orden del Templo Solar una peligrosa secta que ya una década antes había sido relacionada con ella. Nunca se dio ningún dato que diese veracidad a estos rumores sobre el final de la mujer que conquistó Hollywood y luego a la realiza europea.  

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