05 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA

El dinamizador cultural Joan Estrada desvela los orígenes de este espacio de la Barcelona de 1978 en la que también actuó Rafael Álvarez ‘El Brujo’

Cúpula Venus, el club clandestino catalán donde debutaron artistas como Loles León: "Éramos transgresores"

El Cierre Digital en
/ Loles León en el centro con pajarita y Joan Estrada con esmoquin.
En la Barcelona de 1978, tres años después de la muerte de Franco, nacía la sala clandestina Cúpula Venus, que vio debutar a actores como Loles León, Nacha Guevara y Pepe Rubianes. Con la Cúpula, lo amante de lo prohibido se hizo realidad. Como uno de los principales dinamizadores culturales de la democracia, Joan Estrada explica cómo fueron los inicios del desembarco en este universo tan frívolo y provocador.

A Loles León (72) no le gusta que remuevan el pasado. Pero el pasado siempre vuelve y, en este caso, es para bien, ya que elcierredigital.com ha tenido acceso al origen artístico de la querida actriz española. Con la muerte de Franco empezó a gestarse una Barcelona que cambió la historia de la ciudad. Nació la Barcelona canalla, transgresora y amante de las libertades. Fue la impulsora de La Movida madrileña. Fruto de ese descontrol subliminal surgieron espacios como el Salón Diana, Zeleste y la Cúpula Venus.

Todos ellos configuraron el verdadero cambio de la ciudad desde un prisma cultural alejado del que se vendió durante las Olimpiadas, donde primaba la metamorfosis urbanística y un nuevo modelo de negocios.

Con la Cúpula, lo amante de lo prohibido se hizo realidad. Como uno de los principales dinamizadores culturales de la democracia, Joan Estrada explica a elcierredigital.com cómo fueron los inicios del desembarco en este universo tan frívolo y provocador: “Teníamos un grupo llamado Roba Estesa (Ropa Tendida) que en las Fiestas de la Mercè de 1977 actuamos delante de la plaza de la catedral, en una obra que durante el día simulada una feria donde había una mujer pantera, una domadora de gallinas que les mandaba hacer equilibrios y yo hacía de tiradora de cartas”.

Por la noche, el ambiente cambiaba: “Hacíamos playback del disco 'Remena Nena', de Guillermina Motta, donde estaban los cuplés de la época bonita de Barcelona. Éramos muy transgresores. Imagínate, dos tías y seis o siete gays en frente de la catedral”. Frente al templo cristiano aún se ubica el hotel Colón, en el que siempre se alojaba Tennessee Williams para recibir a su amante masculino secreto.

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Uno de los shows en la Cúpula Venus con un desnudo.

La valentía de Roba Estesa les costó insultos, amenazas e incluso los fachas y convergentes les pinchaban las ruedas. De repente, se obró el milagro. Ocaña –performer y activista LGBTQ- le chivó a Estrada que había encontrado un lugar especial donde Bigas Luna había presentado su primera película, Tatuaje.

Se trataba de un espacio de fumadores ubicado en la última planta del Teatro Principal, donde Lorca sacaba sus cigarrillos en el estreno de Doña Rosita la soltera (1935), uno de los grandes triunfos sobre las tablas de la leyenda Núria Espert. Al verlo, Estrada tuvo claro su nombre de bautismo, Cúpula Venus (la primera palabra por su forma y la segunda, porque siempre jugaban en el cabaret con el monte Venus).

El nacimiento de la Cúpula Venus

Inaugurada el 20 de noviembre de 1978 (sí, tres años después de la muerte del dictador) en la sala debutaron una desconocida Loles León con el show 'Lola' (espill fosc); Rafael Álvarez ‘El Brujo’, Pepe Rubianes, los payasos de los filmes de Fellini (los hermanos Colombaioni) e incluso Nacha Guevara, que huyó de la dictadura argentina. Aquel ambiente era tan divino que el cantautor Jaume Sisa dijo que “la Cúpula Venus es la Capilla Sixtina del barrio chino”.

Fue un lugar clandestino porque por su estructura, los bomberos no habrían permitido su apertura ya que no había una salida de emergencia. Tan solo una puerta que daba a una escalera donde había una escuela de danza y una pensión. “Por eso siempre íbamos trampeando porque cada vez que había algún drama porque nos querían cerrar, llamaba a Marita Julbe –jefa de la delegación del Ministerio de Cultura- que enseguida le decía a su marido, José María Belloch, gobernador civil de Barcelona: ‘Anda, pobres chicos, que son jóvenes y buena gente’. Y así sobrevivíamos”, puntualiza Estrada. ¿Belloch? Sí, el padre del exministro de justicia socialista Juan Alberto Belloch, casado con la egregia periodista y pianista Mari Cruz Soriano.

Aunque en los sesenta ya hubo una revolución antifranquista procedente de Bocaccio y la Gauche Divine, sus integrantes, Ricardo Bofill, Oriol y Rosa Regàs, Elsa Peretti, Vicente Aranda o Teresa Gimpera lo hicieron desde el lado pijo, mientras que Roba Estesa lo promulgó desde la izquierda más obrera y canalla.

En aquella época, Barcelona era lo más. En ella residían los mejores escritores latinoamericanos que habían huido de sus dictaduras, como Gabriel García Márquez (Colombia) o Mario Vargas Llosa (Perú). Pero dentro de la Cúpula, se olvidaban los nacionalismos. Y también las jerarquías sociales. Solo existía el espíritu del cabaret berlinés, pero con esencia mediterránea, de Bertolt Brecht o Kurt Weill. En las largas colas en la calle te podías encontrar a Julio Cortázar o Leopoldo Pomés.

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Joan Estrada y Christa Leem.

Ya en los ochenta, la gran estrella fue Christa Leem, que falleció en 2004. Aunque ya la había visto en El Molino, Estrada viajó hasta Israel para decirle: “Quiero que vengas, pero no para lo de siempre, hacer un número e irte. Quiero que tengas tu propio espectáculo, con tu cuerpo de baile, presentador…”. Así que la vedette, especializada en estriptís, debutó en 1982 con el espectáculo 'Para Cúpula con amor'. En 1977, esta musa de la intelectualidad izquierdista marcó un hito histórico al haber sido la primera persona en aparecer completamente desnuda en TVE.

En 1982, Roba Estesa presentó su obra cumbre, Faraó, faraó, una comedia musical que parodiaba lo que se veía venir, ya que en una de sus escenas pedían el estatuto para Mesopotamia. ¡Unos adelantados!

La Cúpula cerró en 1986. La llegada de Pujol, el sida y la heroína cortó el buen rollo. El expresidente de Cataluña mató todo lo que olía a izquierda, atacó a la Nova Cançó, se inventó el rock catalán y las discográficas se fueron a Madrid. Estos hechos favorecieron a la Movida, “y el ejemplo lo tenemos en Loquillo. Debutó en el cabaret Tabú, que estaba a tres puertas de la Cúpula, y pronto se fue a Madrid donde se integró en el movimiento contracultural madrileño".

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