25 de septiembre de 2022
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FIN DE SEMANA

Según el abogado Alberto García Cebrián, en nuestro país no sería válido pues el matrimonio no puede estar condicionado ni sometido a término

El acuerdo sobre sexo marital entre Jennifer López y Ben Affleck, todas sus claúsulas

/ Ben Affleck y Jennifer Lopez.
La cantante y actriz Jennifer López y el actor Ben Affleck vuelven a casarse. En 2002, al parecer, Jennifer pidió a Ben establecer una serie de acuerdos matrimoniales encaminados a “reforzar la relación” y “evitar posibles infidelidades”, entre los que destaca la obligación de mantener un mínimo de cuatro relaciones sexuales a la semana. El abogado de familia Alberto García Cebrián analiza este acuerdo que, según él, no sería válido en España.

Ha trascendido la noticia de que Jennifer López y Ben Affleck tienen la intención de volver a casarse. La pareja ya compartió una relación sentimental hace 20 años y parece que el año 2002 era el elegido para contraer matrimonio, aunque finalmente decidieron no hacerlo.

Fue precisamente ese año en el que, al parecer, Jennifer pidió a Ben establecer una serie de acuerdos matrimoniales encaminados a “reforzar la relación” y “evitar posibles infidelidades”, entre los que destaca la obligación de mantener un mínimo de cuatro relaciones sexuales a la semana.

Hay opiniones diversas en el sector jurídico en España, pero Alberto García Cebrián, abogado de familia, considera que no sería posible en ningún caso.

El matrimonio no puede estar condicionado ni sometido a término. Efectivamente es posible pactar una serie de condiciones matrimoniales siempre y cuando no vayan en contra de la ley, las buenas costumbres (orden público) y la igualdad de derecho entre los cónyuges.

Lo más habitual es que las capitulaciones matrimoniales se centren en el régimen económico matrimonial, lo más frecuente es que un matrimonio que se casa en territorio común y que, por tanto, de no otorgar capitulaciones matrimoniales se casaría en gananciales, establezca separación de bienes. En eso consiste la inmensa mayoría de capitulaciones en España.

A pesar de ello, también se pueden incluir condiciones que sean razonables como lugar de residencia familiar, el reparto de patrimonio... etcétera.

Cuestiones contempladas por la Ley en España en un matrimonio

En cambio, hay cuestiones que no se podrán pactar en España pues afectan a los derechos fundamentales, principalmente a la libertad y dignidad. Un matrimonio no es un contrato mercantil y es por ello por lo que aunque los cónyuges se casen no pasan a ser un apéndice del otro sino que siguen teniendo libertad para regir sus vidas y decisiones, sin perjuicio de las obligaciones y responsabilidad que se asume por el vínculo matrimonial.

Si alguno de los cónyuges deja de querer ese matrimonio, tiene el derecho a separarse o divorciarse. Es algo muy sencillo y que no requiere justificación ni motivo alguno en el ámbito legal.

Dos personas pueden decidir tener una relación sexual con independencia de su estado civil, al igual que pueden decidir no hacerlo. Es indiferente que las personas estén casadas entre sí, solteras o incluso que sea una relación extramatrimonial, pues la infidelidad, es perfectamente legal en España.

Lo que no es admisible en derecho es que una persona pueda pactar y obligarse a tener un determinado número o tipo de relaciones sexuales con otra persona, pues ello dependerá de si en ese momento concreto la quiere tener o no, pero en ningún caso por haberse obligado a ello en un papel.

Ben Affleck y Jennifer Lopez en 2002.

Pongamos un ejemplo que nos ayudará a entenderlo perfectamente desde el punto de vista inverso: Imaginemos que en España el marido propone y la mujer acepta que en las capitulaciones matrimoniales incluyan la obligación de que la esposa forzosamente deba tener un número de relaciones sexuales con su marido pudiendo incluso establecer todo tipo de detalles.

Es una barbaridad, pues se estaría obligando a una mujer a tener relaciones con su marido con independencia de que en ese momento las quiera tener o no. Pues en el caso de que sea la mujer la que se lo pida al marido, debe de ocurrir lo mismo.

Además, también sería muy discutible la carga de la prueba, pues no se puede pretender que un notario de fe de cada relación sexual o de en qué ha consistido ésta para considerar que se ha dado cumplimiento o no, a la obligación.

De hecho, en España, el notario ante el que se otorgan unas determinadas capitulaciones matrimoniales comprobará que lo pactado por los cónyuges no es contrario a la ley ni al orden público, pues de considerar que lo es rechazará la elevación a escritura pública de las capitulaciones.

Imaginemos que se quiere pactar que alguno de los cónyuges debe de ser el que cocine siempre, que se debe vestir de color azul, que no se puede vestir con minifalda o ropa ajustada, que se debe de poner una etiqueta en la frente que diga “casado/a”, que se deben dar explicaciones y detalles de relaciones con otras personas, que no se puede beber ninguna bebida alcohólica fuera del domicilio o sin presencia del otro cónyuge, que no se podrá mandar Whatsapp a personas del sexo contrario o que no podrán salir a la calle por la noche sin permiso del otro.

Eso se puede hacer así en la vida real si así se quiere en cada momento, desde la libertad de decisión de cada persona, pero nadie puede ser obligado a ello. Por encima de que dos personas decidan casarse existen derechos innegociables e indisponibles.

Además, la esencia del matrimonio se diluye en este tipo de, dicho con respeto, “americanadas”. Jennifer López, por ejemplo, se ha comprometido 6 veces y se ha casado en 3 ocasiones. Es algo perfectamente adecuado pues así lo ha decidido ella, pero es evidente que este tipo de pactos matrimoniales no ayuda en absoluto a mantener la estabilidad sentimental pues no basan la relación en la confianza, el amor y el respeto mutuo.

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