19 de agosto de 2022
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FIN DE SEMANA

Se conmemora la formación de la Legio VII Gemina que apoyó a Marco Sulpicio Galba en su rebelión contra Nerón en el año 68

León celebra una vez más el ‘Natalicio del Águila’

Hasta trece grupos de recreación histórica, la mayoría especializada en Roma y algunos en los pueblos prerromanos, trabajaron en común para realizar el ‘Natalicio del Águila’. Durante los días 10, 11, 12, 17, 18 y 19 desfilaron legiones romanas, se realizaron conferencias sobre la vida militar y civil en el Centro de Interpretación del León Romano y se dispusieron talleres recreativos y artesanales en el Parque del Cid.

El ‘Natalicio del Águila’ es un evento que conmemora la creación de la Legión Séptima. Esta legión nació en un contexto de revueltas militares, conspiraciones políticas y rebeliones de los pueblos conquistados contra el César Nerón en la antigua ciudad de Clunia, en la actual Burgos. Marco Sulpicio Galba creó esta nueva legión que fue llamada Galbiana en su honor. Sus legionarios le juraron lealtad, lo nombraron imperator y marcharon sobre Roma para deponer a Nerón. En el año 74, durante el gobierno de Vespasiano, la Legio VII, desde ese año Gemina Felix tras fusionarse con tropas de la Legio I Germanica, se estableció en el antiguo campamento de la Legio VI Victrix y se fundó en su lugar Legio, la actual León.

Ángel Pérez Tascón no es solo uno de los muchos recreadores que participaron en aquel acontecimiento sino que fue el organizador principal con el apoyo de la Concejalía de Acción y Promoción Cultural del Ayuntamiento de León. En el momento en que se cambió de ropa y se puso encima una túnica, pasó a ser Lucio Gemino Falco. Tras varias llamadas y muchas conversaciones telefónicas tuvo el apoyo de varias asociaciones recreacionistas de distintos lugares, tanto de León como de Madrid e incluso de Mérida. “El 10 de junio del 68 es cuando se entregó el águila a esa legión y fue ese día cuando empezó este gran evento, pero es del 17 al 19 cuando empieza lo grande”.

En el Parque del Cid empezaron a levantarse tiendas de campaña, se colocaron estacas y se levantaron los estandartes de cada asociación. Entre todas ellas, tanto dedicadas a la historia romana como a la de los pueblos prerromanas, se encontraban Legio IIII Macedonica (León), Legio VI Victrix (Astorga-León), Recreadores de Galicia (La Coruña), Clan de Breogan (Lugo), Emerita Antiqva (Mérida) Antiqvi Mores (Asturias), Bona Dea y Antiqva Clio (Madrid) y Cohors I Galica (Vitoria). Todas estuvieron en León, desfilaron y recrearon. Mientras tanto, ya desde el 6 de junio, la gente podía visitar la exposición ‘Vita romana’ en el Centro de Interpretación del León Romano. Ahí, con piezas cedidas por la Legio IIII Macedonica, se mostraron las partes del equipo que llevaban los legionarios. También contó el Centro con el apoyo de la Asociación Española de Coleccionistas de Playmobil, que cedió figuras para mostrar un campamento romano al completo.

Fernando Barriales llegó con una carretilla, montó una mesa, colocó sus utensilios y comenzó a tallar huesos. Cincelaba, pulía y moldeaba accesorios decorativos, en especial horquillas para el pelo. Las tenía con figuras ornamentales talladas a mano “todo en una misma pieza”. Las matronas romanas del campamento pudieron sujetar sus cabellos con agujas con Venus, con puños o con cabezas de otras deidades.

En el campamento de la IIII Macedonica se dispusieron muestras de la comida del legionario además de que se explicaba cómo comía. Réplicas de un hornillo y de cuencos de cerámica llenos de legumbres. “El pan era básico y estaba tan duro como una piedra para que dure más. Solían mojarlo en agua o vino para poder comerlo”, explicó el legionario Corvus. Frente a la comida estaban expuestas cotas de mallas, hechas a mano por los mismos recreadores. Dentro del campamento también había letrinas con grafitis parecidos a los descubiertos en Pompeya, sobre todo elementos fálicos. En otro campamento, en el de Antiqva Clio, había sobre una mesilla ánforas llenas de mulsum, “vino aguado, condimentado y especiado, con clavo, miel o frambuesas”, detalló el legionario Merula.

Beneplácito divino 

El sábado 18 fue un día que el legionario Fronto de Antiqva Clio calificó de “glorioso y matador”. Aquellos que vestían de legionarios tuvieron que desfilar bajo un cielo cambiante que pasaba del fresco mañanero al calor abrasador del mediodía para luego dar paso a chaparrones que caían a cada rato. Desfilaron los romanos por la Calle Ancha, la antigua vía principal del campamento romano, el ‘cardo’, y llegaron a la catedral. Ante ella, Ángel explicó al público las diferentes formaciones de las legiones y, a la orden de los centuriones, los soldados las mostraron. La famosa testudo avanzó contra el público y los niños se abalanzaron intentando atravesar el muro de escudos.

Tras la comida los legionarios volvieron a desfilar, esta vez hacia la Casona de Puerta Castillo para jurar fidelidad a la legión. Sobre la muralla medieval, el público presenció cómo dentro de un yacimiento romano entraban junto a los legionarios, civiles ataviados con túnicas y mantos. Francisco Manuel Muñoz, en ese momento Publius Cecilius Metelus el augur, de Emerita Lvdica, clamó por el favor de los dioses e inició el ritual: “Con esta agua lavo las impurezas de mis manos como la lluvia limpia el aire”, y cuando dijo esas palabras empezó a caer una lluvia liviana, como si Júpiter diera su beneplácito divino al juramento de los soldados sobre servir en la legión.

El último día de desfile coincidió con la celebración del Corpus Christi. La procesión religiosa pasó frente al campamento romano con parsimonia mientras los recreadores los contemplaban ya ataviados con el equipo. Tras el paso cristiano les tocaron a los paganos. Subieron de nuevo hacia la Casona de Puerta Castillo y desfilaron ante la Basílica de San Isidoro hasta llegar a una columna romana. Esta columna de casi treinta metros de altura fue erigida en 1968 para conmemorar la creación de la Legio VII Gemina y, por tanto, la fundación de León.

Sobre un escenario subió el mismo Marco Sulpicio Galba acompañado por portaestandartes y por Metelus. El augur contempló el vuelo de las aves y el correr de los pollos para encontrar señales divinas y, siguiendo la historia, interpretó todo eso como el favor divino. Galba lanzó un discurso sobre los ultrajes cometidos por Nerón y se propuso acabar con él. “¡¿Estáis conmigo, legionarios?!”. El águila de Roma se levantó y al grito de “Galba”, todos los legionarios gritaban “imperator”. Bajó el recién nombrado César del escenario seguido por su comitiva y marcharon por el antiguo cardo hasta la Casa Botín, donde se colocaron en filas y el público pudo hacerse fotos, dando por concluido el ‘Natalicio del Águila’.

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