27 de mayo de 2022
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FIN DE SEMANA

La exmodelo y exactriz, que ha rodado 85 películas y un sinfín de anuncios publicitarios, ha decidido escribir ahora sus memorias

Teresa Gimpera, la musa de la 'Gauche Divine' se sincera: “Nunca he tenido pudor"

Teresa Gimpera junto a Lana Turner. Foto: Luis Fernando Romo.
Teresa Gimpera junto a Lana Turner. Foto: Luis Fernando Romo.
Teresa Gimpera, musa de la Gauche Divine y de Bocaccio, lugar de encuentro para intelectuales de la talla Ricardo Bofill, Colita, Elsa Peretti o Jorge Herralde, ha decidido escribir sus memorias. Lo hace tras haber rodado 85 películas y un sinfín de anuncios publicitarios impresos y en televisión que, durante los sesenta y setenta, la convirtieron en todo un icono.

A pesar de haber perdido a su hijo Joan con 28 años a causa del sida, Teresa Gimpera (85) se da un notable si tuviera que puntuar su vida. Obviamente, este suceso la marcó profundamente porque fueron once años de una lucha incesante contra las drogas, pero la exmodelo y exactriz ha sido siempre dura como el acero, flexible como un junco y aferrada a un presente con perspectiva de futuro. Después de 85 películas y un sinfín de anuncios impresos y televisivos, “me decían que salía más en la tele que el propio Franco”, se ríe a carcajadas, la musa de la Gauche Divine y de Bocaccio ha decidido escribir sus memorias.

Me recibe en su apartamento de la parte alta de Barcelona, vive sola, intenta ofrecer una taza de café, pero se da cuenta que no tiene cafetera y, tras sentarnos en el saloncito, dialogamos tranquilamente mientras enciende un cigarro (casi) tras otro. “Lo llevo intentando desde hace cuarenta años, pero no lo trago. Siempre he procurado fumar Kent porque eran súper largos con el filtro blanco, ya que soy muy estética. El marrón no me gusta”.

Si Ana de Armas acaba de ser la primera española en triunfar en Hollywood al interpretar a la última chica Bond en Sin tiempo para morir, la Gimpera estuvo a punto de hacer historia como una de las chicas de Hitchcock, pero antes de embarcarse a la aventura del castin tenía claro que no la iban a escoger. Y no porque fuera pesimista, más bien era demasiado realista. “Me vio en una foto de prensa y lo organizó todo para que viajara a Los Ángeles porque deseaba que hiciera una prueba para interpretar a la puertorriqueña Juanita de Córdoba en Topaz (1969), lo que me parecía ilógico porque teniendo facciones de rubia y siendo rubia natural se había empecinado en que debía ser morena. Le conocí en la sala de maquillaje, fue correcto, algo distante, y comentó que me colocaran una peluca morena y me pintaran la piel de color oliva. Edith Head -ganadora de ocho Oscar como diseñadora de vestuario- se encargó de confeccionarme unos vestidos. Yo estaba alucinada porque había viajado en primera, tenía una limusina a mi disposición y me alojaron en un lujoso hotel. No conseguí el papel, pero eso ya lo sabía antes de ir. De regreso me emborraché en el avión. Al poco tiempo me enviaron un cheque maravilloso, unos bombones y una nota de agradecimiento. Fue un momento único. Pero no tengo fotos con Hitchcock. No se habían inventado los móviles y en aquella época lo de hacerse fotos…”.

Teresa Gimpera muestra algunos de sus anuncios. Foto: Luis Fernando Romo.

- En cambio, sí consiguió trabajar con otro de los grandes maestros del cine, Vittorio de Sica.

- Fue todo muy rápido, no tan complicado como en Hollywood. Me citó en Cinecittà, me habló de la trama de la película, yo le di mi opinión y a los pocos minutos me dijo que sí podía trabajar conmigo. Se trataba de Amargo despertar (1973) con Florinda Bolkan.

- Para no querer hacer cine no le ha ido tan mal.

- Incluso la publicidad fue una casualidad. Un día fui a buscar a mi marido a la editorial Seix Barral y un compañero suyo de publicidad me dijo que posara para unas fotos. A partir de ahí se disparó todo. ¡Y ya era madre de tres hijos!

- Se convirtió en la chica de moda en los años sesenta.

- Mi primera foto publicitaria me la hicieron en 1962, pero lo de la tele fue algo inaudito. Me llamaban ‘la chica de la tele’ porque nadie sabía mi nombre, tan solo se acordaban de los productos que anunciaba, como los calcetines Punto Blanco, el detergente Vim, Cocacola, las cortinas Tyborlen… Era normal que en una sola noche saliera diez o doce veces. Mis hijos lo pasaban realmente mal porque la gente me reconocía por la voz, me paraban por la calle, firmaba autógrafos...

- Y llegó Pertegaz.

- Sí, desfilé para él, pero no tenía los cánones de belleza que él necesitaba. Trabajé poco. Siempre me decía: “Señorita Gimpera, esconda el sexy”.

Teresa Gimpera con modelos en agencia. Foto: Luis Fernando Romo

En uno de los desfiles en el Ritz surgió el germen de su primera película, Fata Morgana (1965), ya que a la puerta le esperaba un tal Gonzalo Suárez que le proponía hacer una especie de libro con imágenes sobre su breve trayectoria, pero Teresa pensó que le tomaban el pelo hasta que, horas después, le llamó un mánager para decirle que “Gonzalo se encargaría de escribir el guion y Vicente Aranda la dirigiría. Querían que la protagonizase porque estaría hecha a mi medida. Yo puse el caché. Y accedieron”. A partir de ahí llegaron alrededor de 155 filmes, entre los más destacados, Las secretarias (1968), Las petroleras (1971) y El espíritu de la colmena (1973).

En el rodaje de Amenaza black box (1966) congenió tan bien con Craig Hill que las escenas de cama ficticias acabaron por traspasar la realidad. Él dejó California para instalarse en Barcelona, aunque después también pasarían largas temporadas en la costa oeste de Estados Unidos. Fue el gran hombre de su vida. Se casaron en 1990 y enviudó en 2014 cuando el intérprete falleció a los 88 años. “Nos entendíamos a la perfección porque ambos nos dedicábamos a lo mismo y sabíamos cuáles eran nuestros horarios”, asegura con cierta nostalgia. Aunque no le gusta recrearse en el pasado ya que prefiere pasárselo en grande con sus dos hijos, Marc y Job, que le han dado cuatro nietos y estos, a su vez, cuatro biznietos. Para que se hagan una idea, su nieto mayor tiene 36 años y su biznieto, 16.

- Volvamos a la publicidad. Realmente usted era tan guapa que consiguió que la fotografiara Leopoldo Pomés (creador de la Burbujas Freixenet).

- Más guapa diría que fotogénica y, contrariamente a todo lo que se ha dicho durante décadas, fui yo quien descubrió a Pomés. Sabía que era muy bueno y fui a su estudio pero no le gustó cómo iba vestida y peinada y no me hizo prácticamente caso. Pero volvimos a quedar y gracias a él logré sacar mi parte más femenina y sensual. En una palabra, me enseñó a sofisticarme. En alguna ocasión hasta me han confundido con su viuda, Karine, que es imagen del restaurante Flash, Flash.

Teresa Gimpera muestra algunos de sus anuncios. Foto: Luis Fernando Romo.

- Qué duda cabe que usted fue una de las reinas de la noche en Barcelona…

- ¡Pero si trabajaba continuamente! Tenía que sacar adelante a mis tres hijos yo sola. Es verdad que Bocaccio la fundamos Xavier Miserachs, yo y Oriol Regàs, que en aquel momento era mi amante. Fue un lugar donde primaba por encima de todo la libertad ya que los que nos reuníamos éramos antifranquistas, de izquierdas y nos encantaba pasárnoslo bien. Pero todos mis amigos eran ricos y se podían permitir el lujo de estar hasta la madrugada de juerga, pero yo tenía que trabajar en el cine y cogía muchos aviones a Madrid. Aprovechaba esos cortos trayectos para dormir. Por eso he hecho tantas cosas en la vida, porque no he pegado ojo (carcajadas). En Bocaccio se reunió un grupo de intelectuales muy potente que se llamó la 'Gauche Divine' (Ricardo Bofill, Colita, Elsa Peretti, Jorge Herralde, Terenci Moix), donde las mujeres enseguida aprendimos a valernos por nosotras mismas sin ser pisoteadas por los hombres.

- Debe haberse hecho millonaria con la famosa foto de Miserachs con el logotipo de la boite-discoteca esparcido por su piel.

- ¡Qué va! Éramos amigos y no firmé ningún papel. No cobro por los derechos. Y lo más divertido es que la hicimos en una hora mientras estaba en pelotas. Nunca he tenido pudor. De hecho, me he bañado desnuda en la playa de Begur (Costa Brava).

- Paralelamente surgió la Escuela de Barcelona.

- Un movimiento muy interesante. Ahí están las obras de Vicente Aranda, Gonzalo Suárez, Serena Vergano…

- ¿La belleza es suficiente para vivir?

- Hace bastantes años fundé mi agencia de modelos, Gimpera Models, que ahora llevan mis hijos. Hay chicas guapísimas. Siempre les he dicho que con ser guapas no basta, hay que tener inteligencia y cultura. Has de saber entender muchas cosas, saber lo que quieren de ti, cómo ofrecerlo… Hay una parte cerebral muy importante. Lamentablemente, en la actualidad muchos de los jóvenes solo quieren ser famosos y ganar dinero fácilmente, como ocurre con los 'influencers'. Ante eso, ¿qué se puede hacer?

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