23 de abril de 2024
|
Buscar
FIN DE SEMANA

La madre se casó con el torero apodado el "Belmonte Rubio" y la hija con otro, Curro Romero, con quien protagonizó un matrimonio azaroso

Las Piquer: Doña Concha y Conchitina, dos vidas llenas de paralelismos y temperamento

Concha Piquer.
Concha Piquer.
Concha Piquer y Concha Márquez Piquer, madre e hija, llegaron a la cima del éxito dentro de una España sombría. Ambas, diferenciando sus épocas, llevaron vidas llenas de similitudes en lo profesional y en lo personal, ambas se casaron con un torero. Además destacaron por tener un fuerte carácter. La madre porque no quería que ninguna artista le hiciera sombra, de ahí su enfrentamiento con Rocío Jurado, y la hija por su conflicto con su exmarido Curro Romero por la nulidad matrimonial.

Con total certeza a muchos de ustedes los temas como Ojos Verdes, Y sin embargo te quiero o En Tierra Extraña les conducirá a un viaje hacia su más tierna infancia. Y es que hay muy pocos españoles que no hayan visto en sus casa canturrear a su padre o a su madre estas canciones. Lo que les hace tener muy presente el nombre de su intérprete, Concha Piquer.

Doña Concha Piquer, como es conocida en el mundo de la copla, nació en el barrio de Sagunto en Valencia un 8 de diciembre de 1906. Justo el mismo año en el que el rey Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg contraían matrimonio. Y llegó al mundo dentro de una España sumida todavía en el dolor por la pérdida de las últimas colonias.

Su aventura en América

Siendo una niña el maestro compositor, también valenciano, Manuel Penella descubrió su personal voz al escucharla en el teatro del Huerto de Sogueros, donde se la conocía como la “la xiqueta del carrer Morvedre”.

Penella se queda fascinado con ella y se la quiere llevar a Nueva York. Allí estaba preparando la obra El Gato Montés. Concha ilusionada trata de convencer a su madre para que la deje ir. En esa época ser artista no estaba muy bien visto, por lo que su madre estaba un poco reticente con que viajara, pero al final consigue que le dé su aprobación y se marchan las dos.

En Nueva York Concha se cultiva como profesional de la canción y pule su voz. No es que fuera la mejor de las voces, pero tenía un tono que la hacía única haciendo un repertorio Prêt-à-porter. A comienzos de la década de los años 30 regresa a España y es cuando Concha se consagra como la gran señora de la copla. De esta etapa son sus éxitos en el cine: Yo Canto Para Ti, La Dolores o Filigrana.

La cantante solía hacer esta gira por América cargada de baúles, de ahí salió la expresión popular “los baúles de la Piquer.”

Su gran amor

El gran amor de La Piquer fue su marido el torero Antonio Márquez, quien tuvo el sobrenombre entre los aficionados al toro de Belmonte Rubio. Quién le iba a decir a Concha que la letra de la canción “Romance de la Otra” se iba a convertir en la imagen de su propia vida. Antonio estaba casado con la cubana, de origen vasco, Ignacia de Arechavala cuando conoció a Doña Concha. Por eso la folclórica y el torero tuvieron que casarse en 1945 en Montevideo, ya que en España no podía divorciarse y volverse a casar. La ley de divorcio se consiguió mucho más posteriormente en el año 1981.

                                                 Concha Piquer y el Belmonte Rubio.

Así contaba Concha como se enamoró de Antonio Marquez: “Yo lo había visto torear y ya me había fijado en sus ojos azules; le llamaban el Belmonte Rubio, y pensé que aquel hombre no se me podía escapar. Me enamoré de él por los ojos. Luego nos encontramos en un baile de máscaras en el teatro de la Zarzuela, donde yo iba a todo meter, y se quedó patidifuso, era el año 1928". Fruto de esta relación el 31 de diciembre de 1945 nació su única hija Concha Márquez Piquer.

Guerra de Divas


Una de las leyendas que le persigue a la intérprete de A la Lima y al Limón es su enemistad con Rocío Jurado por un tema de rivalidad profesional. Uno de los más sonados desencuentros entre divas de la canción española fue un día en el que La Piquer invitó a su casa a La Jurado. Esta última, cuya carrera comenzaba a despegar, se atrevió a cantar canciones de la valenciana.

Esto no le gustó a Doña Concha, que siempre se creyó la mejor y no quería que nadie le pisara la bata de cola. Cuando una jovencita Rocío acabó de interpretar la canción, Concha le dijo a sus invitados: “Si triunfa lo hará por su linda cara, no por cantar bien”.

En los años 70 en el mítico programa “Cantares”, un incisivo Lauren Postigo, su presentador, le preguntaba a La Más Grande por La Piquer y ésta le contesto que prefería no hablar de esa mujer. Murió a los 83 años.

Concha Márquez Piquer, su gran legado

Una de las mejores herencias, a parte de la artística, que dejó la señora de la Copla fue su hija Concha Márquez Piquer. Conchitina, como se la conocía en la familia, para diferenciarla de la madre, siguió la misma estela que su progenitora, se dedicó a la copla y se casó con un torero, Curro Romero. Luego artisticamente se la conocería como Conchita.

Concha madre y Concha hija.

Un matrimonio turbulento que en 1985 llegó a su fin. En las memorias que publicó, tituladas Yo Misma, Márquez relata las constantes infidelidades y juergas nocturnas del torero. “Ponérmelos, sí que me los puso, pero muchos años después de casarnos. A Curro le gustaba mucho las fiesta. Las juergas flamencas le duraban dos o tres días y cuando no pues partidas de póquer interminables”. 

Quizás por este motivo se negó de forma reiterativa a darle la nulidad matrimonial a Curro Romero. No fue el único amor de Conchita, la periodista Nieves Herrero cuenta que tuvo un affaire con el ministro de asuntos exteriores, Serrano Suñer. Ella se encargo de desmentirlo en varias ocasiones.

Los que la conocen bien, como el amigo de las folclóricas Juanito El Golosina, cuentan de ella que es una mujer muy divertida en la intimidad. Uno de sus momentos más hilarantes a la par de preocupante fue cuando vivió el tsunami en 2004 en Bangkok junto a su actual marido Ramiro Oliveros. “Lo intuí. Soy medio bruja y lo predije. Ramiro no me hizo caso cuando ayer le anuncié que iba a haber un terremoto. Me quedé mirando una lámpara impresionante que hay en el hotel Sheraton y le comenté que estaba segura de que iba a pasar. Él me decía “anda, anda” ¡Y mira si ha pasado! Dentro de dos días nos teníamos que trasladar a la isla de Phuket donde teníamos todo organizado para celebrar el Fin de Año, nuestro aniversario de bodas y el cumpleaños de mi marido. Pero ahora no sabemos qué hacer". Así lo relataba a los medios de comunicación.

  Concha Márquez Piquer en una foto reciente.

Actualmente Concha Márquez Piquer, de 75 años, vive retirada de los escenarios en Valencia y hace vida nocturna, paseando por su piso, porque tiene el tiempo cambiado, tal y como aseguran algunos de sus amigos.

COMPARTIR: