09 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

Los locales para escuchar flamenco en directo ven complicado tener una rentabilidad con las nuevas normas y se perderán unos 3.400 empleos si cierran

El silencio de los tablaos: La 'nueva normalidad' pone al borde de la desaparición a un emblema de España

Tablao vacío.
Tablao vacío.
Los tablaos se han convertido en un víctima colateral del Covid-19. Los locales para escuchar flamenco en directo debido a sus peculiaridades ven complicado tener una rentabilidad cumpliendo las normas. En Madrid, por ejemplo, ya no abrirá las puerta Casa Patas uno de los templos para los aficionados al cante jondo y muchos otros podrían seguir su camino.

El Covid-19 podría cobrarse otra víctima además de las vidas que ya ha segado: Los tablaos flamencos. La llamada ‘nueva normalidad’ no contará con el sonido del cante jondo ni el repicar de unas palmas, ni tampoco el rasgueo de una guitarra a la que se arrancan armonías que suenan a quejíos milenarios.

Las condiciones que se exigen para poder reabrir estos locales hacen muy complicado su rentabilidad y, aseguran, que hay 3.400 empleos directos que se verán afectados entre artistas, camareros, porteros, técnicos de sonido, sastres, maquilladores…

“Los tablaos tienen una peculiaridad como negocio. No sólo son lugares de hostelería, sino son también un lugar para escuchar buena música, pero tienen que hacer una explotación del espacio ya que, si no logran una gran cantidad de público, no son rentables”, explicaba Carlos Martín Ballester, presidente del Círculo Flamenco de Madrid hace unos días a Elcierredigital.com.

El sector, además, vive en gran medida de los turistas. Esta temporada se presenta como complicada para el turismo en general y para los tablaos en particular. Para reivindicar al Gobierno medidas que garantice su futuro, el sector se ha unido para formar la Asociación Nacional de Tablaos Flamencos de España (ANTFES), que nace para reivindicar un Plan Nacional de Ayuda al Flamenco, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Casa Patas, la primera víctima

De entrada, Madrid ya ha perdido una de sus señas de identidad en el arte flamenco: La mítica Casa Patas, situado en la calle Cañizares, cerca de Lavapiés. A pesar de todo el tablao quedará vinculado a una Fundación con su nombre.

Tablao Casa Patas. 

Las sinergias entre ambas entidades, Casa Patas y la Fundación Casa Patas, han contribuido a potenciar el desarrollo y aumentar la proyección de las actividades llevadas a cabo por cada una de ellas, abordando proyectos de mayor magnitud.

La Fundación Conservatorio Flamenco Casa Patas es una institución cultural privada sin ánimo de lucro dedicada a la promoción, la enseñanza y la difusión del Arte Flamenco a nivel nacional e internacional. Se encuentra registrada en el Registro de Fundaciones del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Inicia su actividad en el año 2000, estableciendo su sede en las plantas superiores del edificio de la calle de los Cañizares nº 10 de Madrid, en cuya planta baja se situaba el mítico tablao Casa Patas.

“Para todos los aficionados al flamenco la noticia es muy triste” asegura para Elcierredigital.com Carlos Martín Ballester, presidente del Círculo Flamenco de Madrid, hoy en día la organización referente de este arte universal en la capital de España. “Por este lugar han pasado los más grandes del cante y el baile en casi cuatro décadas. Ha sido siempre una referencia inexcusable del flamenco en Madrid”, añade.

El New York Times calificaba Casa Patas en su momento como un lugar de culto para los aficionados al flamenco. Por su tablao han pasado nombres fundamentales de la historia del flamenco, como José Mercé, Enrique y Estrella Morente o Lole y Manuel. Fue en este lugar donde se descubrió a Diego el Cigala.

Con sus 300 espectáculos cada año, seguía recogiendo a noctámbulos y aficionados que ahora se quedan sin uno de los lugares de peregrinación para los aficionados al cante jondo en la capital de España.

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