29 de julio de 2021
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EDICIÓN VERANO

Aquel EQUIPO ENTRENADO POR BENITO FLORO LOGRÓ DOS ASCENSOS CONSECUTIVOS Y SE QUEDÓ A UN SOLO PUNTO DE DISPUTAR LA UEFA en la temporada 1991/1992

La historia del 'Queso Mecánico': Treinta años del mítico ascenso a Primera División del Albacete Balompié

José Luis Zalazar.
José Luis Zalazar.
En la temporada 1990-91, el Albacete balompié consiguió ascender a la máxima competición liguera de España. Se convirtió entonces en el primer equipo de Castilla-La Mancha en alcanzar esta hazaña. El éxito del queso mecánico, mote con el que era conocida la plantilla, se prolongó en su primera campaña en Primera División. El equipo, con Benito Floro como entrenador, se quedó a un solo punto de clasificarse para la competición europea.

El pasado miércoles 9 de junio, se cumplieron 30 años del primer ascenso en la historia del Albacete Balompié a primera división. Este éxito del club se produjo de la mano de Benito Floro como entrenador y de Rafael Candel como presidente. Su llegada en la temporada 1989/90 al banquillo cambió completamente el destino del equipo. El Albacete llevaba desde la temporada 1985-86 estancado en la Segunda División B. “Como en todos los éxitos siempre hay un cabeza visible. Sin duda alguna, ese es Rafael Candel, el presidente, que fue quien consiguió traerse a Benito Floro que es la segunda cabeza”, dice Catali, capitán del equipo.

En la primera temporada de Benito Floro en el banquillo, el club castellanomanchego fue campeón de su grupo en Segunda División B. Esta posición les valió para conseguir el ascenso a la segunda categoría del fútbol español. El éxito fue cosechado por el entrenador y por una plantilla histórica. “Catali” era el capitán de este equipo y jugadores como Coco o el uruguayo Zalazar.

Benito Floro, entrenador del "Queso Mecánico"

Pero el Albacete Balompié estaba en racha y cosechó otra hazaña histórica en la temporada siguiente. Benito Floro y sus jugadores lograron el segundo ascenso consecutivo. El Albacete fue el campeón de la Segunda División y alcanzó la máxima categoría del fútbol español. Ningún club de Castilla-La Mancha había llegado a la Primera División con anterioridad. Benito Floro aclara: “Una cosa tan grande dentro de la provincia y de La Mancha no puede deberse a una persona. Fue un conjunto de aportaciones, desde el utillero hasta el último periodista o aficionado”.

El enorme crecimiento y el gran juego que venía desarrollando el equipo desde que Benito Floro llegase al banquillo daba alas a la afición y a los propios jugadores para soñar con un buen papel en su primera campaña. Catali, capitán en esa etapa dorada, desde el balcón del Ayuntamiento de Albacete gritó “¡Europa, prepárate!”. “En ese discurso de recién ascendidos estábamos muy contentos y nos comíamos el mundo”, reconoce Catali.

El "Queso Mecánico"

La Liga 1991/1992 dio a conocer a nivel nacional a uno de los equipos que ha despertado más simpatía en la historia del fútbol español, el “Queso Mecánico”. El apodo surgía de la comparación de su juego con el de la Holanda de los años 70 comandada por Johan Cruyff.

El Albacete fue el equipo revelación en su primera temporada y finalizó en la séptima posición. Se quedó a un punto de poder disputar la Copa de la UEFA. En la temporada 1994/95 también lograron disputar unas semifinales de Copa del Rey. Se saldaron con la victoria por la mínima del Valencia.

Catali explica lo que supuso para la ciudad de Albacete su temporada en Primera división: “Pusimos a Albacete en el mapa porque había algunos que no sabían dónde estaba la ciudad. El presidente del Atleti, Jesús Gil, cuando tenía que venir a jugar la primera vez dijo que no sabía dónde estaba. Les ganamos 3-1”.

José Luis Zalazar es abrazado por sus compañeros del Albacete tras conseguir el ascenso. 

Pese a los títulos individuales que recibieron algunos componentes de la plantilla, el éxito estuvo en el bloque de futbolistas que se formó y en la relación que tenían entre ellos. Catali lo explica perfectamente: “Coincidió que con la llegada de los fichajes y con los jugadores que ya estábamos, creamos un grupo humano fuerte que fue el que nos llevó al éxito”.

El estupendo trato en el equipo proporcionó una solidaridad y una entrega que condujeron a la hazaña.

Once habitual del Albacete Balompié

Sin embargo, lo más famoso del “Queso Mecánico” fue su brillante fútbol ofensivo. El artífice de esta forma de jugar fue Benito Floro. Era un entrenador que trabajaba mucho las jugadas a balón parado y que tenía un plan ofensivo y defensivo. No dejaba nada a la improvisación de sus jugadores. Él mismo nos lo cuenta: “Mucha gente es entrenador por rutina. Afortunadamente, luego otros nos dedicamos a estudiar bien el fútbol y aprovechar las clases de la escuela de entrenadores para aplicárselo a los futbolistas y no dejar que sean ellos los que hagan lo que crean o quieran en la cancha, sino seguir un plan de partido en el ataque y en la defensa”.

Otra de las revoluciones de este equipo histórico fue la introducción de la figura del psicólogo en su disciplina deportiva. “El psicólogo, como uno más, como un entrenador más, que descubre la personalidad de cada futbolista para decirle al entrenador como debe tratarle”, así explica Benito Floro la importancia de su ayuda para entender a los jugadores que perdían el rumbo en la cancha. Reconoce también que quince minutos antes de los partidos importantes, se vivían momentos muy bonitos en la concentración con el trabajo psicológico.

La hazaña conseguida por este equipo tiene una dimensión increíble en el fútbol español. Catali así lo cuenta: “Fíjate hasta donde ha llegado. Nos conocen en España y en el mundo entero”. La única pena quizás es el hecho de que esa generación de futbolistas se quedase tan cerca de conseguir objetivos más grandes. Un solo punto y gol evitaron que el Albacete disputase una Copa de la UEFA y una final de Copa. Sin embargo, Floro dice: “estamos contentos con llegar hasta donde llegamos”.

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