26 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

La discreción llevada en vida por la actriz italiana se mantiene con su millonario patrimonio y posibles herederos, entre ellos sus sobrinos y ONG's

El misterio en torno a la herencia de Raffaella Carrà

Raffaella Carrà.
Raffaella Carrà.
La carismática artista después de toda una vida trabajando acumulaba un gran patrimonio en Italia y, según algunas fuentes, también tenía un apartamento en Madrid. Siempre discreta con su vida privada, no ha trascendido nada sobre su testamento y quiénes serían sus herederos ya que no tenía hijos ni marido. Sin embargo, sí se sabe que su sobrinos eran como hijos para ella y que era una mujer muy generosa tanto con su familia y amigos como con las causas sociales.

Pocas artistas han tenido tanto calado popular como Raffaella Carrà. Adorada en su Italia natal, consiguió que en España, que ella consideraba su segundo país, se la interpretase como una más que hizo que en ocasiones la llamaran 'la italiana más española'. Este éxito sobre los escenarios contrastó siempre con la capacidad que tuvo la cantante de separar la fama por su trabajo de su vida privada que siempre supo mantener lejos del interés de los medios. Como cuenta alguien que la conoció muy bien a Elcierredigital.com es la única showoman que "sabía donde empezaba el escenario y donde la realidad". 

El ejemplo de cómo siempre se manejó bien en la discreción fue su propia muerte, a principios de julio, a los 78 años. Su fallecimiento sorprendió tanto en España como en Italia. No era del dominio público, por expreso deseo suyo, que la artista padecía una enfermedad contra la que llevaba un tiempo luchando y que, finalmente, acabó con su vida. 

Tan discreto como su vida está siendo el destino de la fortuna que, después de décadas de duro trabajo, había conseguido la artista. La prensa italiana especula con cómo se repartirá el patrimonio que atesoraba Raffaella e incluso se pone en duda que hubiese testado, algo que sorprende en una persona con una gran economía y que padecía una grave enfermedad. 

"No tenía hijos ni marido. Sin embargo, para ella sus sobrinos [Matteo y Federica Pelloni, hijos de su hermano Renzo, fallecido en 2001] eran como sus hijos. Tiene sentido que ella, que siempre tuvo claro cómo hacer las cosas, sabedora de sus problemas de salud, decidiera repartir su herencia aún en vida para que las cosas quedaran exactamente como le gustaban", aseguran a Elcierredigital.com fuentes del país transalpino. "A la mejor hay otros beneficiados de la herencia entre los niños que apadrinó Raffaella", puntualizan. 

Comprometida socialmente

Lo cierto es que Raffaella Carrà siempre fue una mujer comprometida con causas sociales. Y no simplemente por practicar la caridad. La cantante tenía unas creencias políticas muy determinadas. En 1977, en Interviú, se confesaba votante del Partido Comunista Italiano porque consideraba que "es el único que puede solventar la situación de mi país". 

Un ejemplo de ello podemos encontrarlo en el hecho de que, unas semanas antes de morir, la cantante donó uno de sus inmuebles, en concreto un gimnasio de 160 metros cuadrados en la Toscana a una entidad benéfica, Confraternidad de la Beneficencia. “Hace pocas semanas me llevó ante un notario de Roma. Me había llamado unos días antes para decirme que quería donar un inmueble de Porto Santo Stefano. Un regalo de grandísimo valor inmobiliario”, contaba a la prensa italiana Roberto Cerulli delegado de dicha organización benéfica. 

"Ella daba mucho dinero para diversas causas pero no quería que se supiera", cuenta a Elcierredigital.com un amigo español de la italiana que prefiere mantenerse en el anonimato. "En una ocasión se enteró por la televisión italiana que una niña necesitaba un tratamiento carísimo y ella lo financió a cambio de que nunca se supiera", explica.

Sólo vinculaba su nombre a causas cuando sabía que sumaba. Así la artista fue de las primeras en Italia en apoyar a los enfermos de SIDA en una época en la que la enfermedad era considerada un estigma social, o la despenalización del aborto. "Italia en ese sentido es un país con un peso de la religión muy importante, pero ella caía muy bien y su apoyo a determinadas causas hacía que el público las viese con otros ojos", añade este amigo de Raffaella al que tampoco le extraña nada que la cantante hubiese repartido su herencia en vida. 

Derechos musicales y propiedades

La showoman no tenía ni hijos ni marido pero sí un importante círculo afectivo formado por los hijos de su hermano Renzo, su última pareja Sergio Japino con el que rompió en los 90 pero con el que siguió unida por trabajo y lazos de amistad, y las hijas de su primer gran amor, Gianni Boncompagni, compositor de algunos de los grandes éxitos de la italiana, además de sus grandes amigos y sus obras benéficas. 

La herencia de la artista comprende cuentas corrientes, los derechos de reproducción de sus canciones y varias propiedades: un apartamento en el barrio romano de Vigna Clara, una mansión en el Monte Argentario en la Toscana, una casa en el burgo medieval de Montalcino, también en la Toscana y el citado gimnasio en esta región que, como se ha contado, donó a una ONG. Según su amigo español "Raffaella en su día también invirtió en España, aunque desconozco si seguía manteniendo propiedades en Madrid. Sé que en su día tenía un apartamento en la zona de Conde de Orgaz". 

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