02 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA

SU RECATO Y ESCASAS POLÉMICAS LES HAN CONVERTIDO EN LOS SUSTITUTOS Y REPRESENTANTES DE LA CASA WINDSOR EN ACTOS A LOS QUE EL REY NO PUEDE ACUDIR

Los discretos Ana y Eduardo: Los hermanos de Carlos III suben escalafones en la Corte británica

Los hermanos de Carlos III, Eduardo y Ana
Los hermanos de Carlos III, Eduardo y Ana
El rey de Inglaterra, Carlos III, ha solicitado al Parlamento británico cambiar la ley para aumentar el número de monarcas interinos que pueden representarle en actos públicos cuando él esté ocupado o se encuentre indispuesto. Por este motivo, ha pedido a su hermana Ana y a su hermano pequeño, Eduardo, que sean los que le representen. De esta modo, deja fuera a su hijo Harry y a su hermano Andrés, que seguirán siendo consejeros aunque sin desempeñar funciones representativas.

Los hermanos de Carlos III, Ana y Eduardo, se encuentran lejos en la lista de sucesión a la Corona británica, pero su discreción y escasas polémicas les ha llevado a ser los elegidos por el rey para su representación cuando él no pueda acudir a los actos.

Ana cuenta con el título de princesa y Eduardo es conde de Wessex. A partir de ahora desarrollarán importantes funciones de Estado. Ocupan los puestos 13º y 16º como herederos al trono respectivamente y ahora se convertirán en “consejeros estatales” por deseo personal del nuevo rey, en cuanto el Parlamento de Westminster enmiende la ley de la Regencia, que la Casa Real inglesa ya ha propuesto. Carlos contará con los miembros del núcleo familiar que menos deshonrosos titulares y polémicas públicas han provocado.

Sus dos hermanos podrán representarle en eventos oficiales e incluso ejecutar actos monárquicos en su ausencia por enfermedad o por viaje al extranjero. Este nuevo papel lo compartirán con el actual príncipe de Gales e hijo del rey, Guillermo. Este nuevo nombramiento supone una nueva brecha entre los duques de York y Sussex, Andrés y Enrique, cada vez más alejados de la familia por los escándalos que han producido.

Ana, la única hermana mujer

La princesa Ana y su hermano Carlos se llevan tan solo 21 meses y siempre han permanecido unidos. A sus 72 años, la princesa se mantiene a la cabeza de la familia en cuanto al desempeño de funciones oficiales, pues es patrona de al menos 300 organizaciones y fundaciones.

Desde joven, la princesa Ana destacó por ser una importante amazona y consiguió grandes éxitos deportivos, llegando a representar al Reino Unido en los Juegos Olímpicos de Montreal en 1976, siendo el primer miembro de la realeza británica en participar en unas olimpiadas. La hípica siempre ha sido su gran pasión y llegó a ocupar la presidencia de la Federación Ecuestre Internacional entre 1986 y 1994, puesto en el que fue sucedida por la Infanta Pilar de Borbón

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La princesa Ana participando en la hípica

La hípica la llevó a conocer a su primer marido, el capitán del ejército Mark Philips que había participado en las Olimpiadas de Munich en 1972. Isabel II autorizó la boda que fue el primer enlace real británico retransmitido por televisión. Todo un éxito de la BBC que compartió su señal con casi todas las televisiones de Europa y América, además de Japón y Australia. Una repercusión mediática de la que siempre huiría la única hermana de Carlos III

De su matrimonio nacerían Zara y Peter Philips. Aunque no tenían derecho a título nobiliario la reina quiso otorgárselo a sus primeros nietos. Algo a lo que se negó la princesa Ana alegando que prefería que sus hijos fueran plebeyos. 

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Zara y Peter, hijos de la princesa Ana

En 1985 supo que su marido acababa de tener una hija extramatrimonial. Fue la culminación de una crisis matrimonial que llevaban años arrastrando. De hecho, un año antes el exguardaespaldas Peter Cross contó a los tabloides ingleses cómo había sido su relación sentimental con la princesa.  

La herida de muerte para el matrimonio de la princesa llegó cuando inició una relación con el oficial de la Marina Timothy Laurence. En 1992 el Gobierno anunció su divorcio. Al ser el primero entre los hijos de Isabel II fue un escándalo. Sin embargo, ese mismo año le sucederían los divorcios de Carlos y Diana y Andrés y Sarah, lo que hizo que el foco, como una constante repetida en su vida, se alejara de ella para centrarse nuevamente en sus hermanos. 

Ana y Timothy se casaron el 12 de diciembre de 1992 en Escocia en una ceremonia que pasó desapercibida para los medios de comunicación, que apenas se hicieron eco del acontecimiento al que no asistieron los miembros de la Familia Real. 

Eduardo, el hermano menor y más discreto

Eduardo es el hermano pequeño de la familia y debe su nombre al tío de Isabel II, que abdicó el trono para casarse con la mujer de la que estaba enamorado. Es el hermano más discreto de todos y ha crecido lejos de la mirada de los focos, centrándose en su pasión por la televisión.

Su carácter algo modesto y discreto no ha resultado nunca interesante para la prensa rosa, además de que su imagen se ha visto siempre eclipsada por la de sus hermanos mayores, algo más mediáticos. Su saber estar y su permanencia a la sombra del resto le ha dado, según las encuestas británicas, ser el miembro más respetado de la familia real británica.

Se casó con Sophie Rhys-Jones, con la que tiene dos hijos, y fijaron su residencia en el complejo del castillo de Windsor. Su mujer, la condesa, era considerada por la reina Isabel como su “segunda hija” y todo apunta a que sea él quien herede el título de su padre, el de duque Edimburgo.

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Eduardo junto a su mujer y sus hijos

El pequeño de los hermanos Windsor es licenciado en Historia por la Universidad de Cambridge y antes de montar su propia productora, también estudió teatro y televisión. En la actividad profesional no tuvo mucha suerte y decidió retirarse para dedicarse a la vida pública monárquica. Actualmente es patrón de 70 instituciones, asociaciones y empresas benéficas.

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