29 de noviembre de 2021
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FIN DE SEMANA

De familia humilde de Vallecas, boxeó para salir de la pobreza, alcanzó el título de Europa y su esponsor fue Sarasola, muy amigo de Felipe González

La verdadera historia de Poli Díaz: De ídolo de la 'beatiful people' socialista a las drogas y la cárcel

Poli Díaz.
Poli Díaz.
Poli Díaz pasó de criarse en una familia con problemas económicos a convertirse en un ídolo del boxeo en España. Campeón de Europa, consiguió que a finales de los ochenta este deporte volviera a estar de moda en España. Esponsarizado por Enrique Sarasola, íntimo amigo de Felipe González, consiguió que la beatiful people lo convirtiera en un ídolo. A sus veladas acudían desde Mario Conde a 'Los Albertos' o Marta Chávarri. Hoy, su vida es muy distinta, en la cárcel y con problemas de drogas.

Policarpo Díaz Arévalo (Madrid, 21 de noviembre de 1967), más conocido como Poli Díaz, ha vuelto a la actualidad por una mala noticia. Ha transcendido la denuncia de la magistrada titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 2 de Las Palmas contra el exboxeador por, supuestamente, planear su asesinato. Esta jueza, María Auxiliadora Díaz, es la misma que decretó para 'el Potro de Vallecas' prisión provisional por "riesgo extremo" cuando fue acusado de maltratar a Lola, su última pareja conocida. 

La magistrada tuvo conocimiento de lo que se organizaba contra ella por una carta enviada desde Madrid por un ex guardia civil, íntimo amigo de Poli Díaz que habría recibido una llamada del vallecano desde prisión para pedirle datos sobre la jueza. Parece ser que todo el plan no ha surgido de Poli Díaz sino de un compañero de prisión, Domingo M.D., un narcotraficante que lleva ya siete años amenazando a esta jueza. 

En el programa de Telecinco Viva vida, funcionarios de prisiones se han mostrado muy sorprendidos ante la información ya que el boxeador está en el módulo de respeto y su comportamiento es "ejemplar". Conforme se van conociendo más datos de esta trama todo parece indicar que, una vez más, Poli Díaz, al que sus amigos definen como "de carácter voluble", se ha vuelto a ver envuelto en tramas a favor de otros. 

Poli Díaz y Lola, su última pareja. 

Un deportista, Poli Díaz, que tocó el cielo siendo el entretenimiento de toda una clase social, la beatiful people socialista de los años ochenta y primeros noventa, que lo encumbró sin procurarle una base social que le permitiera establecer los cimientos de su vida. 

Boxeador por necesidad

Poli Díaz nació en Madrid en el año 1967 y su infancia no fue fácil pues era el sexto de ocho hermanos de una familia con pocos recursos que vivía en Palomeras, barrio que pertenece al distrito de Puente de Vallecas. Como él mismo afirmó, Vallecas en esa época se encontraba azotada por la delincuencia y Poli formaba parte de ella. Con tan solo diez años asestó tres navajazos en el glúteo a un chico mayor que él por despeinarle.

Poli siempre ha contado que en Vallecas solo se empezaba a vivir cuando “estabas con los rateros”. Por eso, rápidamente se hizo amigo de algunos de ellos y aunque ha asegurado que no los acompañaba a hacer atracos, sí le utilizaban para hacer algunos “recados”. Pero a Poli lo que verdaderamente le gustaba eran las peleas, en esa época de su adolescencia pasaba gran parte del día en la calle, metiéndose en todas las riñas que podía, llegando incluso a pelearse dos o tres veces al día.

Poli Díaz celebrando una victoria.

Pero un día, la vida de delincuencia de Poli Díaz cambió. Fue en una de sus persecuciones para ajustar cuentas con otro chico cuando pasó por el gimnasio del Estadio de Vallecas y fue allí donde vio a un grupo de gente boxeando. Le sorprendió comprobar lo que estaban haciendo esos chicos y decidió comenzar su andadura en el boxeo. Como no tenía dinero para pagar las clases, limpiaba el recinto dos o tres veces al día y gracias a sus clases, podía ducharse con agua caliente ya que en su casa no tenían.

"Me contó que eran tan pobres que no tenían ni agua corriente en casa. Un día, un amigo que practicaba boxeo le citó allí para después ir a tomar algo. Cuando vio algo que no había visto nunca, duchas, y que de ellas salía agua caliente, se ofreció de sparring para poder ducharse con agua corriente y caliente. Nunca le gustó boxear pero encontró en esta profesión una forma de salir de su complicada situación económica", explica a Elcierredigital.com Julia C. Mesonero que entrevistó hace años a Poli Díaz para un programa de televisión. 

Su primera pelea oficial tuvo lugar en Malasaña contra un compañero de su gimnasio, combate para el que tuvo que falsificar el libro de familia ya que aún no había cumplido los 15 años necesarios para pelear. Gracias a que logró vencer en sus primeros combates, los rivales fueron aumentando de nivel y Poli siguió ganándoles (incluso a los que eran más pesados que él), logrando coronarse como campeón de Castilla en los pesos ligeros.

Debido a su éxito, abandonó el gimnasio de Vallecas para entrenar con Ricardo Sánchez Atocha, con quien logró la paciencia necesaria para mejorar como boxeador y convertirse en campeón de España a los 18 años. Durante esa época, Poli compatibilizaba el boxeo con su trabajo como albañil.

Y llega a su vida Sarasola

En 1987, gracias al intermediario Enrique 'Pichirri' Sarasola, íntimo amigo del entonces presidente del Gobierno Felipe González, Poli mejoró aún más su boxeo. Sarasola, además de proporcionarle un lugar de entrenamiento, creó junto a él la promotora El Espinar, en la que la mayoría de las ganancias por combate iban para El Potro de Vallecas, mote del boxeador. Un año después, se proclamaba campeón de Europa. Durante los dos años siguientes Poli encontró su mejor versión y defendió el título europeo en siete ocasiones, en combates que pasaron a la historia del boxeo español.

Enrique Sarasola se convirtió así en uno de los iconos más representativos de la llamada “cultura del pelotazo”, cuya esencia quedaba retratada en aquellas míticas veladas de boxeo en las que participaba Poli Díaz, “El Potro de Vallecas”, a quien Sarasola patrocinaba, y en las que era posible ver juntos en primera fila a Los Albertos, Mario Conde, Javier de la Rosa y demás personalidades de la farándula financiera que dio lugar al mayor período de corrupción de la reciente historia de España, bajo el paraguas del felipismo. También las guapas del momento, como Marta Chávarri o Bibiana Fernández, acudían a estas veladas para ver al popular púgil vallecano.

Enrique Sarasola Lerchundi (San Sebastián,1937-Madrid, 2002), Pichirri para los amigos, fue el hombre que se escondía tras las mayores operaciones financieras del Partido Socialista Obrero Español que comandaba Felipe González, a quien conoció en 1974, poco antes de que se celebrara el histórico Congreso de Suresnes, cuando el empresario tenía su oficina en el número 15 de la calle Goya de Madrid, donde también tenía su sede el Partido Socialista durante la clandestinidad.

La familia Sarasola y González.

Sarasola tuvo que hacer frente por aquel entonces a numerosas querellas por fraude inmobiliario, que el ascenso del PSOE al poder dejó siempre en el olvido. Entre otros negocios, construyó la conocida sede del Partido Socialista que se instaló en la calle Ferraz, de Madrid, en 1981.

Así, se convirtió en el gran soporte económico que ayudó a Felipe González a financiar sus primeras campañas políticas, como narró en su día en elcierredigital.com uno de nuestros colaboradores, el escritor Ramón Tijeras. Los numerosos viajes que hicieron juntos Sarasola y González permitieron al Partido Socialista disponer de líneas de financiación en América Latina, como la que proporcionó durante años el entonces presidente Carlos Andrés Pérez desde Venezuela.

A cambio, el empresario obtuvo jugosos beneficios al llevar a cabo operaciones triangulares financiadas con créditos FAD (Fomento de Ayuda al Desarrollo) como el concedido por el gobierno socialista a Venezuela para financiar el canje de 350.000 toneladas de azúcar con cargo a la deuda externa de Cuba con España. La venta, que debía realizarse a precios políticos, se llevó a cabo a un precio superior y el escándalo llegó al Parlamento de Venezuela implicando a la empresa pública española Fomento de Comercio Exterior (Focoex) que controlaba el ministro Carlos Solchaga y su mujer, Gloria Barba, que había hecho carrera como directora de filiales y delegaciones de la empresa pública española por todo el mundo.

Pero el verdadero origen de la fortuna de Enrique Pichirri Sarasola Lerchundi hay que buscarlo en Colombia tras casarse en 1966 con la rica María Cecilia Marulanda, hija de Alberto Marulanda Grillo, uno de los mayores terratenientes de Colombia y primer accionista de la compañía aérea Avianca

Al volver a España, en los años ochenta, entró en contacto con personajes como 'Los Albertos', Javier de la Rosa, Mario Conde y Manuel Prado y Colón de Carvajal, con quienes hizo numerosos y polémicos negocios. Uno de los más sonados fue el de la entrada de capital kuwaití en España a través de Cartera Central para la construcción de las torres KIO y el control del Banco Central. Una operación que dejó otra jugosa comisión a Sarasola mientras proporcionaba a Felipe González influencia sobre uno de los bancos de referencia del país.

Esos contactos permitieron a Sarasola comprar al consejero del Banco Central, Antonio Blasco, su famosa finca de El Espinar, situada en el límite geográfico entre Segovia y Madrid, donde montó su famosa yeguada, una de las más importantes de España, con caballos comprados al multimillonario griego Niarchos, a la reina de Inglaterra o al legendario Agha Kan. Una afición que le llevó a gestionar durante un tiempo el Hipódromo de la Zarzuela, de Madrid, como también la carrera del 'Potro de Vallecas'. 

El inicio del fin de Poli Díaz

Sarasola lo intentó de todas las maneras. Sin embargo, el combate por el título mundial de los ligeros tardó en producirse. En esa época, Poli comenzó a descuidarse y surgieron rumores acerca de su vida nocturna y sus malas compañías. Finalmente, el combate se disputó en Estados Unidos y se saldó con la derrota de Díaz, que dejó ver que no se había preparado de forma correcta. Pese a la derrota, el boxeador fue recibido en España como un héroe, aunque fue el momento en el que su carrera descendería en picado.

Combate de Poli por el Título Mundial

Aunque durante sus años de esplendor vivía cerca de su valedor, Enrique Sarasola, tras la derrota Poli estuvo dos años sin combatir, gastando el dinero conseguido en fiestas y en drogas. En 1993 volvió a subirse al cuadrilátero ante rivales de menor entidad, contra los que peleaba con mayor o menor fortuna. Tras dos derrotas consecutivas por abandono, dejó el boxeo en 1997.

Los problemas para Díaz no hacían más que aumentar pues, al margen de dejar el boxeo, comenzó su adicción a las drogas, problema por el que quedó arruinado y por el que se mudó al poblado de la Rosalía, uno de los focos de venta de droga de Madrid. Allí vivió un año, desde 1998 hasta 1999, cuando lo abandonó gracias a que una empresa promotora le ofreció trabajo al ver su caso en televisión. Boxeó hasta 2001, disputando un total de cinco combates e, incluso, logró hacerse con un título menor. Sin embargo, el 16 de marzo de ese mismo año tuvo lugar su último combate.

Fueron los años en los que los problemas económicos llevaron al ídolo del boxeo a buscar dinero participando en programas televisivos como La máquina de la verdad de Telecinco y en un par de películas pornográficas que fueron muy comentadas en su momento. 

Tras su retirada, Poli trató de abandonar las drogas, aunque esta ha sido una pelea muy complicada, la más dura de su vida. Pese a que tuvo varias recaídas, hoy Poli asegura estar rehabilitado. De hecho, las últimas noticias parecían confirmarlo ya que parecía que había programado su vuelta al ring, pero en Madrid fue detenido tras descubrir la Policía en un control rutinario que estaba en busca y captura por un apuñalamiento.

A partir de ahí, comenzó otra vez su particular descenso a los infiernos. La denuncia por malos tratos a su última pareja, Lola, le llevaron a prisión preventiva en la cárcel canaria de El Salto del Negro, a espera de juicio. Una reclusión en la que ahora se ha sabido que podría haber planeado el asesinato de la jueza que lo envío a la prisión.

Este es el último lío, por ahora, de un deportista que hizo época, que fuera aclamado por la beatiful people socialista y cuyos problemas parece que tendrán una complicada solución. 

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