14 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA

La cantante jerezana fue uno de los personajes favoritos de Francisco Umbral y ha pasado a la historia como icono del colectivo homosexual

Lola Flores: Así se construyó el mito de 'La Faraona' al cumplirse 28 años de la muerte de la tonadillera

El Cierre Digital en Lola Flores.
Lola Flores.
El 16 de mayo de 1995 España despedía a una de las grandes artistas del siglo XX. La cantante jerezana Lola Flores fallecía a los 72 años de edad víctima de un cáncer de mama. La saga de los Flores perdía a la matriarca y nexo de unión. La artista fue despedida por miles de personas aquel caluroso día de mayo en el Centro Cultural de la Villa. Hoy, 28 años después de su muerte, el mito de 'La Faraona' es recordado como un icono del arte nacional.

El 16 de mayo de 1995 España comenzaba a hacer frente a las altas temperaturas. No obstante, las duras condiciones meteorológicas no fueron un impedimento para que miles de personas se congregaran a las puertas del entonces Centro Cultural de la Villa para despedir a una de las grandes. La cantante jerezana Lola Flores fallecía a los 72 años aquel caluroso día de mayo tras una larga y dura batalla contra el cáncer. La saga de los Flores perdía a la matriarca y nexo de unión. 

Su féretro abierto se instaló en el Teatro Fernán Gómez para que sus fans pudieran darle el último adiós. Ataviada con una mantilla blanca, 'La Faraona' recibió ovaciones, flores, llantos y el lamento de amigas como Carmen Sevilla, Encarnita Polo o Rocío Jurado.

Lola era querida por todos y admirada por su gran talento. En una de sus críticas, el diario The New York Times emitió una frase que ha pasado a la historia: "Ni canta, ni baila, pero no se la pierdan"Hoy, 28 años después de su muerte, la cantante continúa siendo recordada como un mito que se ha consagrado a lo largo de los años.  

La historia de 'La Faraona'

Nacida en Jerez de la Frontera el 21 de enero de 1923, fue la primogénita de doña Rosario, que trabajaba como costurera, y don Pedro, alias el Cominio, que era tabernero. En el local de su padre la niña empezó a hacerse muy popular en la zona porque cantaba canciones de sus ídolos, Estrellita Castro y Concha Piquer. Durante las décadas de los treinta se hacía llamar Lolita Flores Imperio de Jerez. Debutó profesionalmente con el espectáculo Luces de España en el teatro Villamarta de Jerez y cuando actuó en Zambra, en 1943, se enamoró de Manolo Caracol, con quien formó compañía durante ocho años.

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Lola Flores.

Cuando rompieron la relación amorosa y profesional en 1951, el productor Cesáreo González al frente de su compañía Suevia Films -CIFESA cayó en el olvido- le ofreció un contrato de 6 millones de pesetas. Una auténtica fortuna para la época. En el recuerdo están Pena, penita, pena (1953), María de la O (1958) o El balcón de la luna (1962), junto a sus queridísimas amigas Carmen Sevilla y Paquita Rico.

Sin embargo, el que le dio la primera oportunidad en la gran pantalla a principios de la década de los cuarenta fue el director Fernando Mignoni, que en Martingala le dio 8.000 pesetas. Con la llegada del destape se retiró del cine. Antes de que llegara ese momento, Lola también rodó en México, donde se convirtió en un mito. Allí fraguó su amistad con María Félixa, Lola Beltrán y Cantinflas. “Lo que emanaba de la pantalla no se puede describir. Era fuego, pasión, ternura, garra”, apostilla el escritor José Aguilar, uno de los grandes expertos en nuestro cine patrio.

Como artista era genial, la mejor que hemos tenido. Bailaba muy bien, movía la bata de cola como nadie y tenía una personalidad única. Fue gran amiga de sus amigos, una madre maravillosa y muy generosa. Otra gran personalidad es La Chunga, que no tiene reparos en decir que “Lola y Carmen Amaya -su prima- han sido las mejores del espectáculo”. Y añade que “pasamos momentos muy agradables porque era tremendamente divertida. Es una bendición que aún se la recuerde”.

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Lola Flores y 'el Pescaílla' junto a sus hijos Lolita, Rosario y Antonio.

Casada con Antonio González ‘El Pescaílla’ en 1957, la estrella parió tres grandes artistas, Lolita, Antonio y Rosario. Son inolvidables los shows que todos los Flores protagonizaron juntos, especialmente un homenaje a Julio Iglesias.

Es cierto que solo se casó una vez, pero a amoríos no le ganaba nadie. Al anticuario Adolfo Arenaza le vendió su virginidad por 50.000 pesetas para ayudar a sus padres, con el guitarrista Niño Ricardo abortó de forma clandestina, con el futbolista Gerardo Coque se enamoró tan hasta las trancas que a punto estuvieron de pasar por la vicaría y ya casada con Antonio tuvo una relación furtiva prolongada con el artista Antonio Carrasco ‘el Junco’.

Icono gay 

Como muchas folclóricas, la figura de Lola Flores ha sido concebida como icono de la emancipación femenina y de la defensa del colectivo homosexual. "Muchas personas del colectivo ven a Lola como referente feminista/LGTBI involuntario porque, de algún modo, se rebeló contra la moral nacionalcatólica del momento que le tocó vivir y, tanto durante como después de la dictadura franquista, luchó por ser libre. No creo que su afinidad con el colectivo fuese producto de una estrategia calculada, aunque ella era lista y sabía que una parte importante de su público eran los 'mariquitas' (como ella los llamaba). Alguna vez escuché a Lolita Flores comentar que, desde que ella recordaba, la casa de su madre había sido frecuentada por hombres del colectivo... Como comento en el libro, Lola era consciente del nivel de dolor y persecución que padecían en esa época muchos gais, lesbianas, bisexuales y trans. Por su condición de mujer con parte de sangre gitana, la jerezana sabía bien lo que eran la discriminación y el rechazo, y quizás por ello empatizaba siempre con el sufrimiento ajeno", explica uno de los autores del libro 'Flores para Lola', Álex Ander, a Elcierredigital.com.

"Me comentó Juanito Díaz, 'el Gosolina', que Lola le dijo que ya desde los tiempos de Juana Vargas 'la Macarrona' era habitual ver a los gais adorando a estas artistas. Muchos de aquellos homosexuales reprimidos bajo el régimen franquista encontraban en las letras de las coplas escritas por Quintero, León y Quiroga o por Rafael de León la liberación que querían para sus vidas. Juanito me dijo que los primeros "clubes gais" que existieron fueron los camerinos de las vedettes y las artistas. Lola admiraba a los artistas transformistas que la imitaban, y ellos valoraron siempre su gracia y cercanía. Ella les ayudaba cuando podía, no solo con dinero, sino también con consejos. Fue uno de los poquísimos personajes populares que, en los años de la Transición, se atrevió a visibilizar de forma pública la realidad de las personas gais y a normalizar la homosexualidad", añade Ander sobre la vinculación de las folklóricas en general y Lola en particular con el colectivo LGTBI.

Portada del libro 'Flores para Lola'.

Álex Ander entrevista en el libro a un hombre siempre vinculado a la folklórica. El gran arcano de sus secretos, Juanito Díaz 'el Golosina': "Juanito fue uno de los mayores amigos y confidentes de Lola. Dice que congeniaron bien porque ambos tenían un gran sentido del humor y los dos estaban ahí, el uno para el otro, cuando hacía falta. Ella no soportaba a los aduladores (tenía muchos en su época de vacas gordas), y Juanito sabía calmarla cuando necesitaba paz. Dice Juanito que Lola lo quería siempre a su lado y que, si ella dormía una noche en su casa, le llamaba a cada instante con la menor excusa. Desde que se conocieron, Lola le ayudó en lo que pudo (le hizo regalos y le dio trabajo en más de una ocasión) y siempre le ofreció buenos consejos. De hecho, fue Lola quien pidió a Juanito que se casara con su compañera Magdalena, para que ninguno de los dos se quedara con una mano delante y otra detrás si en alguno de sus viajes de trabajo le ocurría algo a él. Juanito siempre ha sido leal a la amistad que tuvo con Lola y, de hecho, cuando le pedí una entrevista para este libro, lo primero que me comentó es que me la concedería siempre y cuando no le preguntase por determinadas cuestiones personales de su amiga".

"Hoy Juanito lleva una vida tranquila desde hace unos años. Vive de forma modesta en su piso madrileño, con la pensión que cobra, junto a su mujer Magdalena, y sigue manteniendo una estrecha relación con la familia Flores. Cuando hablamos hace ya unos meses, me comentó que llevaba tiempo con algunos problemas de salud y que ya no estaba para participar en un reality, por ejemplo rechazó participar en Pesadilla en El Paraíso, pero que todavía estaría dispuesto a aceptar una colaboración en algún programa de radio o de televisión", remata Álex Ander sobre el gran amigo de 'La Faraona'. 

Musa de Umbral

La editorial Zut lanzó en 2022 la reedición de una de las muchas obras literarias de Francisco Umbral. Se trata de 'Lola Flores. Sociología de la petenera'. Una biografía de la Faraona que el escritor vallisoletano publicó, por encargo, en 1971 y que ahora se rescata con una edición a cargo del escritor Juan Bonilla, biógrafo a su vez de Terenci Moix

En el citado libro, Umbral ahonda en el perfil de la artista más que en los datos concretos. Algunos, incluso, son erróneos, como la fecha de nacimiento de la actriz, que Umbral sitúa en 1928 y no en 1923 como sería lo correcto. Umbral describía a la folklórica de la siguiente forma: "Lola Flores, artista, ha encarnado literariamente, sociológicamente, estéticamente, folclóricamente, el mito de Petenera, la imposible mujer don Juan que el español espera por los siglos de los siglos".

Biografía olvidada de la Faraona Lola Flores de Francisco Umbral | El  Cierre Digital

Francisco Umbral junto a Lola Flores.

Lola Flores fue uno de los personajes favoritos de Francisco Umbral. El autor de Mortal y rosa tenía una serie de musas que aparecían constantemente en sus columnas, libros ensayísticos y novelas: Pitita RidruejoLita TrujilloSara Montiel o Carmen Díez de Rivera entre otras. La relación de Lola y Francisco Umbral fue larga en el tiempo, pero tuvo altibajos, y los lectores de Umbral se encuentran con el nombre de La Faraona en varios de sus libros como Las españolasMis mujeresMuseo nacional del mal gusto o Crónica de esa guapa gente.

En 1974 la entrevistó para la revista Blanco y negro y tuvo la ocurrencia de transcribir la entrevista fonéticamente. Es decir con los giros que caracterizaban al hablar a la artista: su ceceo, su peculiar forma de pronunciar algunas palabras y nombres y hasta algún taco. Esto causó sensación en el momento y le sentó fatal a la tonadillera, que abroncó a Umbral que, por supuesto, lo contó en una de sus columnas transcribiendo, de nuevo, de forma fonética la bronca: "Umbrá, constipaíllo, cómprate un magnetofón nuevo que yo hablo asín"

Hasta el final de la vida de Lola Flores fue uno de los personajes favoritos del escritor vallisoletano. Incluso protagonizaron un recordado momento televisivo casi surreal cuando el escritor aceptó ser entrevistado por ella en el programa Sabor a Lolas que la jerezana presentaba junto a su hija Lolita en Antena 3 en 1993 a las órdenes de Raúl del Pozo, amigos de ambos.

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