27 de septiembre de 2022
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FIN DE SEMANA

La artista se presentará a las elecciones generales de su país por el partido 'Italia Soberana y popular' de ideología antisistema y euroescéptica

El álbum más personal de Gina Lollobrigida: La actriz italiana que vuelve a la política a sus 95 años

El Cierre Digital en Gina Lollobrigida.
Gina Lollobrigida.
La actriz italiana Gina Lollobrigida quiere cambiar los grandes escenarios del mundo de la política. A sus 95 años, la diva que conquistó Hollywood ha decidido presentarse como candidata al Senado por la formación Italia Soberana y Popular, un partido que aúna al Partido Comunista, Acción Civil o Patria Socialista. Su deseo de convertirse en política se debe a que "Italia no está en un buen momento".

La que otrora fuera bautizada como ‘la mujer más bella del mundo’ sigue siendo incombustible. A sus 95 años recién cumplidos, Gina Lollobrigida quiere dar un giro de ciento ochenta grados a su renacentista carrera y ha demostrado su interés por presentarse a las próximas elecciones anticipadas del 25 de septiembre en la ya caldeada Italia -el primer ministro, Mario Draghi, dimitió a finales de julio-. Lo hará por el partido Italia Soberana y Popular (ISP), de tendencia izquierdista, euroescéptica y antisistema.

En 1999 también se postuló en la lista de Romano Prodi, sin embargo, entonces no fue elegida. Ahora, la protagonista de Trapecio espera sentarse como senadora, cargo que le viene como anillo al dedo, ya que desde hace décadas vive en una lujosa villa en la Villa Appia Antica, la vía principal que construyeron los romanos a finales del siglo IV a.C. en la hipnotizadora Roma.

La diva hollywoodiense se presentará como candidata por un partido independiente en la ciudad de La Latina, ubicada en la provincia de Lazio. El partido Italia Soberana y Popular ha sido creado este verano. La coalición reúne a diversas formaciones como el Partido Comunista, Acción Civil o Patria Socialista y es obra del secretario del Partido Comunista, Marco Rizzo, y de Antonio Ingroia, juez italiano y abogado personal de la artista.

Gina, a la izquierda, con amigas.

Según Llollobrigida, su afán de convertirse en senadora a tan avanzada edad es por el bien de su nación a la que considera que “no está en un buen momento”. La formación  necesita un 3% de los votos para conseguir representación en el Senado y, a pesar de la dificultad, la actriz italiana ha decidido hacer campaña a través de las redes sociales.  

Salvo breves estancias en Los Ángeles y Mónaco, donde también posee otra residencia que le permitía desplazarse a los acontecimientos sociales más notables del principado como el Baile de la Rosa, Gina siempre ha residido en Italia. De ahí que últimamente haya manifestado su enfado con los políticos, porque asegura que son incapaces de ponerse de acuerdo para que el país funcione como es debido.

La diva ha comentado que si fuera necesario también haría campaña pero su abogado, Antonio Ingroia, ha puntualizado a los medios que realmente “hará campaña a través de vídeos y redes sociales porque no puede desplazarse debido a su estado de salud”.

La actriz Gina disfrutando de una comida en su jardín.

Se da la circunstancia de que Ingroia es cabeza de lista junto a Marco Rizzo del ISP. El letrado lleva varios años defendiendo a Gina de las acusaciones de su único hijo, Milko Skofic (65), al aducir que no puede manejar su fortuna como es debido por tener problemas mentales a consecuencia de la edad. Y también de los supuestos abusos de su ex toyboy, Andrea Piazzolla (34), que ejerció como asistente. Gina les ha dicho a ambos que ella está muy lúcida y que el dinero lo maneja como le viene en gana.

La artista italiana Gina subida a un escenario.

Con este movimiento en su vida laboral, inspirado en su adorada Indira Gandhi, de forma tangencial se le puede vincular a su enemiga en la gran pantalla y en los saraos -casi siempre han intentado evitarse-, Sofía Loren (87), ya que su sobrina es Alessandra Mussolini (59), nieta del dictador Benito Mussolini. La sobrina de la ganadora de un Oscar por Dos mujeres fue diputada por el Movimiento Social Italiano o Forza Italia, de extrema derecha, y en la actualidad es diputada del parlamento europeo.

A pesar de su aparente fragilidad, Gina no se rinde ante la adversidad. Elcierredigital.com publica algunas fotos de la intérprete durante la celebración de su último cumpleaños junto a sus amigos más íntimos, así como de un paseo por el inmenso jardín de su propiedad romana.

Gina Lollobrigida paseando acompañada por su jardín.

Aunque nunca ha ganado un Oscar, ‘la Lollo’, como se la conoce popularmente, también tuvo su reducto en Hollywood al codearse con Burt Lancaster, Tony Curtis, Shelley Winters, Frank Sinatra y Rock Hudson, de quien dijo en su momento que el actor se había enamorado de ella. Juntos rodaron Cuando llegue septiembre (1961). También es una reputada fotógrafa y escultora con taller propio en Pietrasanta, llegando a exhibir sus piezas en museos tan importantes como el Museo de Bellas Artes de Moscú.

De ser tentada por Hollywood a seducir a Fidel Castro

Más allá del escándalo que la mantiene de actualidad, Gina Lollobrigida, nacida en 1927, es uno de los mayores iconos culturales vivientes en Italia. Ya había realizado varios papeles pequeños en las óperas filmadas que tanto éxito tenían en el cine italiano de los cuarenta cuando en 1947 se convirtió en la Segunda Dama de Honor de Miss Italia. La corona, “la única que brilla en la República Italiana”  como rezaba la publicidad de la época, se la arrebató Lucía Bosé y, desde entonces, nunca volvió a haber buena sintonía entre las futuras starlettes italianas. Esa edición sería especialmente recordada porque de ella saldrían otras estrellas de cine: Silvana Mangano y, en menor medida, Gianna María Canale y Eleonora Rossi Drago.

El premio constaba de una pequeña cantidad de liras, un acordeón y un mini-contrato cinematográfico. Comenzó así su verdadera carrera al estrellato. Se benefició del momento dulce del cine italiano. Se convirtió en la primera, y acaso la única, sex-symbol auspiciada por los parámetros del neorrealismo, rosado en su caso, pero igualmente talentoso. Gracias a la serie Pan, amor y fantasia junto a Vittorio de Sica empezaría a representar la imagen de una Italia rural y popular. Como Anna Magnani, sin su talento pero con mucha más presencia cinematográfica. Nacía así el mito de ‘La Lollo’.

Gina Lollobrigida.

En esos años compitió en las pantallas con Sofía Loren y ambas fueron tentadas por Hollywood. La industria americana quería hacerlas pasar por su máquina de refinamiento o lo que allí entienden por eso. Con la Loren lo consiguieron, aunque fue tras su paso por Francia cuando realmente se convirtió en un icono de elegancia. ‘La Lollo’ siempre fue más reacia. Además, durante cinco años no pudo rodar en suelo americano por una estrambótica cláusula de un contrato que le firmó el inefable Howard Hughes. Así, en localizaciones europeas participó en filmes como Trapecio, Salomón y la Reina de Saba o La burla del diablo. Pero nunca se plegó al toque americano y las taquillas le dieron la razón. Frente a los fastos americanos sus películas más taquilleras fueron grandes dramas italianos como Anna di Brooklyn o La belleza de Hipólita, donde seguía interpretando personajes de carácter popular.

Cuando el cine comenzó a ofrecerle papeles menos interesantes, optó por la retirada y empezó su carrera como escultora, fotógrafa y entrevistadora ocasional. Expuso en lugares tan distintos como Lima, Roma o Perú y llegó a filmar una entrevista con Fidel Castro. Portrait of Fidel se proyectó en cines en 1980 y es una de las pocas entrevistas en profundidad que concedió en vida el dictador cubano. Durante la charla se confesó fan de la italiana y aseguró que concedió la entrevista porque fue su amor platónico de juventud. 

Gina Lollobrigida y Fidel Castro.

En cuanto a su vida privada, a pesar de la presión de los paparazzis, apenas se le conocieron muchos romances. Se casó en 1949 con el médico esloveno Milko Škofič, con el que tuvo a su hijo Milko, en 1957, quien ahora quiere llevarla a los tribunales. En 1971 se divorciaron y aunque se la adjudicaron romances con actores o toreros, ella solo confirmó públicamente su affaire con Christian Bernard, el Premio Nobel de Medicina, conocido por realizar el primer trasplante de corazón de la historia.

Su matrimonio con Javier Rigau

A finales de 2006 la diva informó a la prensa mundial de su intención de casarse con un español 34 años menor que ella, Javier Rigau. Según contó la artista en su momento, la relación habría empezado a mediados de los ochenta, cuando Javier tenía 22 años. Tras el escándalo mediático que rodeó al anuncio de boda, su compromiso se rompió en 2007. Sin embargo, tres años después, se casaron por poderes en la parroquia de San Vicente del barrio de Sarrià, en Barcelona.

Javier Rigau y Gina Lollobrigida.

Meses después, la actriz denunció en España y en Italia que el matrimonio se realizó sin su consentimiento, llegando a acusar de estafa al que había sido su pareja durante dos décadas. La Justicia española dio carpetazo al asunto. En Italia, un tribunal dictaminó en 2017 que la boda era válida y absolvió en primera estancia al español por los cargos de estafa y falsedad de documentación.

Ahora, Gina ha contado a su diario de cabecera, Il Corriere della Sera, que el Vaticano le "concedió la nulidad matrimonial después de una batalla en los tribunales italianos y españoles". "Finalmente soy una señorita", afirmó tajante.

“¡Finalmente! La verdad tenía que salir a la luz. Ese individuo (Rigau) no dejaba de hacerse publicidad con mi nombre y sobre todo, ponía en duda mi credibilidad y se planteaba derechos que no tiene sobre mi patrimonio”, se despachó la actriz.

Pero la historia no acaba aquí. Sus descendientes siguen preocupados por la fortuna de la actriz y aseguran que la musa de Vittorio de Sica estaría pensando casarse con su asistente personal, Piazzolla, un joven que ejerce de asistente personal y al que algunos medios califican de “gigoló”.  Con la llegada del joven a su vida, en 2014, empezó la lucha judicial con su hijo y su nieto.

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