07 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

Todo ocurrió tras besar el jefe de la Legión a la esposa de un diplomático y ser expulsado por el presidente del Real Madrid

La verdad del duelo a pistola entre Santiago Bernabéu y Millán-Astray en el palco de Chamartín

Santiago Bernabéu y Millán-Astray.
Santiago Bernabéu y Millán-Astray.
Julio Merino, periodista y miembro de la Real Academia de Córdoba recuerda en este artículo el famoso incidente a primeros de los años 50 entre el general Millán-Astray y Santiago Bernabéu en el palco del campo de fútbol del Real Madrid. Aquel día la leyenda dice que Millán-Astray retó a un duelo con pistola al presidente del Real Madrid cuando le prohibió entrar en el palco tras besar, supuestamente, a la esposa de un diplomático.

No conocí personalmente al general Millán Astray ni a don Santiago Bernabéu, el gran presidente del Real Madrid, pero tuve la posibilidad de saber sobre ellos a través de amigos y familiares que los conocieron de cerca y hasta fueron sus amigos. Al primero, el polémico y discutido creador de la Legión, el famoso general manco (como Cervantes) y tuerto que tuvo el histórico choque con Unamuno en Salamanca, lo conocí, mejor dicho supe de su vida y sus anécdotas, gracias a mi pariente y padrino de boda, don Alberto Morales Merino, que había sido primero su alumno en la Academia de Infantería  de Toledo, luego su subordinado, ya como teniente y capitán en la Legión y después de la Guerra su colaborador en el "Cuerpo de Caballeros Mutilados de Guerra por la  Patria" que él presidía. Les aseguro que pocas personas, incluyendo a sus biógrafos y sus compañeros en el generalato, conocerían al general Millán Astray como mi padrino, del que se pasó la vida escribiendo una biografía que nunca llegó a publicarse, por su timidez literaria. Por él conocí la vida y milagros del "bárbaro Millán" (como dicen que le llamaba "Paquito" Franco) y sus líos de faldas y políticos, entre ellos, los que tuvo con Celia Gámez, o con Unamuno, o con Santiago Bernabeu (de este toca hablar hoy y de su enfrentamiento con Millán Astray).

A don Santiago le conocí a través de mis buenos amigos y compañeros Miguel Ors y José María García, para mi los más grandes del periodismo deportivo. Con ambos coincidí en el gran "Pueblo" de Emilio Romero y luego con el primero también en "El Imparcial", el "Heraldo Español", Radio Intercontinental y "La Razón" y con el segundo, y formando parte de su equipo, en la "Cope" y en "Onda Cero".

Franco y MIllán-Astray en 1926.

Los dos conocieron a don Santiago como nadie y a los dos les oí contar cientos de anécdotas del presidente blanco (entre éstas la del choque y el desafío a pistola que se hicieron ambos, Millán y Bernabéu). Pero también pude hablar de ellos con mi otro amigo Félix Martialay, pues no en vano los trató y los entrevistó más de una vez cuando realizaba sus magníficas y grandiosas obras "La Enciclopedia de los Deportes" y "La Historia de la Selección Española del Fútbol". A Bernabéu cuando le tocó hacer la Historia del Madrid y al general cuando escribió sobre "El Ejército y los Deportes".

¿Qué fue lo que pasó realmente aquel día de 1950 en el Bernabéu entre el general Millán Astray y el Presidente Bernabéu para que llegaran casi a las manos y se desafiaran a un "duelo a pistola"? 

Responder a esta pregunta, que trató el documental "Bernabéu", no ha sido fácil, pues ni los mejores biógrafos (Martín Semprún y Julián García Candau) se ponen de acuerdo. Así que antes de exponer la versión que a mi me ha parecido más aproximada a la verdad me van a permitir que reproduzca otras de las versiones que he podido leer.

Versión publicada en "El  Correo Español"

“Bernabéu y Millán Astray tuvieron un sonado encontronazo. El motivo, parece ser, fue que el general intentó propasarse con la mujer de un diplomático en el palco del estadio merengue. Puede que solo fuera un beso, puede que incluso hubiera algún tocamiento indebido. Un escándalo para un señor conservador como el presidente del Madrid, que ordenó que se le prohibiera el acceso al Palco mediante la colocación de unas vallas en el lugar donde debía sentarse Astray. En el siguiente encuentro al que asistió el general arremetió violentamente contra los obstáculos y se marchó retando a Bernabéu a un duelo a pistola. Si finalmente no se tirotearon presidente y militar fue por la mediación de sus conmilitones Muñoz Grandes y Moscardó. Incluso manco y tuerto, Millán Astray hubiera tenido más posibilidades de derrotar a tiros a Bernabéu si se hubieran encontrado al amanecer”.

Versión publicada en "Marca"

“Millán Astray era un asiduo al fútbol e iba al campo del Real Madrid, pues le venía cerca de su residencia habitual, la sede central del Cuerpo de Mutilados por la Patria, en la calle Velázquez".

Entraba por la puerta principal, sin esperar colas, porque así venía contemplado en el reglamento de dicho Cuerpo, por su condición de mutilado, y además de ser su general presidente, y usaba un asiento preferente en el campo, que no era el palco presidencial, sino otro de menor categoría, situado detrás de aquel, en el denominado palco de invierno, por la vía de una costumbre no discutida hasta ese momento hecha ley. No procedía, a quien ostentaba tal dignidad, el que se instalara en otras partes del campo, donde además la mayoría eran plazas no con asientos, sino de ver el partido de pie. 

El beso protocolario 

La fuente más importante de lo sucedido la tenemos en el relato que del incidente hace en el libro "75 años del Real Madrid C.F. 1902-1977", editado por Prensa Española, el periodista deportivo don Enrique Gil de la Vega, "Gilera", en sus páginas 28 y 29, donde relata que fue a saludar a Millán Astray en ese palco en el descanso de un partido, después de que el fundador de la Legión le llamara para felicitarle por uno de sus programas radiofónicos.

Santiago Bernabéu.

Por lo que cuenta, a Bernabéu no le agradaba la presencia del fundador de la Legión en ese palco y estaría a la espera de una ocasión para ponerle fin. Esa situación llegó cuando Millán Astray saludó con un beso protocolario a la esposa de un diplomático extranjero que le presentaban, algo de lo más normal en la España de la época, pero que no se ajustaría a las costumbres del país del celoso esposo, que se puso nervioso ante semejante saludo.

Bernabéu cometió el error de no informar directamente al afectado de sus intenciones de no permitirle más el acceso al palco y dejar que lo hiciera un simple acomodador, con lo que provocó aún una situación más grave, pues ante la imposibilidad de acceso al palco, Millán Astray hizo lo que se esperaría de él, tomarlo por la fuerza con la colaboración de su ayudante legionario, y cuando el presidente del Real Madrid llegó al lugar del incidente, tampoco respondió a los reclamos al respecto del fundador de la Legión, con lo que incrementó la tensión, que acabó "con una invitación a duelo por parte del ofendido”.

Versión "La Galerna"

“El diario ABC publicó el lunes 7 de enero un artículo en descargo de la figura del fundador de la Legión, Millán-Astray e indirectamente en menoscabo de la de Santiago Bernabéu. El texto ofrecía una reinterpretación de un episodio que ocurrió en el recinto deportivo madridista a principios de los años cincuenta. Esos hechos ya habían sido relatados anteriormente, tanto en prensa escrita como en literatura deportiva, pero últimamente la anécdota había ganado visibilidad a partir del documental "Bernabéu" (2017). Algunos de los elementos del suceso parecen hechos objetivos y otros están más sujetos a interpretación. Lo que parece seguro -o al menos es común a todas las versiones- es que hubo un beso de Millán-Astray a la esposa de un diplomático extranjero y que este saludo fue interpretado como una falta de respeto".

La lectura que ofrece Guillermo Rocafort Pérez, el autor del artículo del ABC, es que el beso era un saludo protocolario "normal en la España de la época" y que el embajador se ofendió por motivos relativos a su esfera cultural particular”.

Bien, como ven, los "expertos" no se ponen de acuerdo y para unos el "malo" fue el soberbio y bárbaro Millán y para otros el prepotente Bernabéu.

Para mi amigo Miguel Ors todo eso del beso y el "toqueteo" a la señora del embajador es un cuento chino (y en esto le daba la razón el documentado Martialay). Según él todo lo que pasó fue un choque de vanidades personales y políticas, ya que ambos se creían "dioses" y Bernabéu no le tragaba en el Palco porque el general en cuanto entraba era la estrella y además don Santiago, que era más monárquico que Luis María Ansón, no soportaba el "franquismo" descarado de Millán.

El palco del Santiago Bernabéu.

A este respecto Ors contaba que en una de las dos audiencias que le concedió Franco, el Caudillo le preguntó por don Santiago:

- ¿Y qué opinión tiene usted del Presidente del Real Madrid?

 - Excelencia, en mi opinión don Santiago está revolucionando al equipo blanco y de seguir como va el Real Madrid será pronto el club más importante de España y tal vez de Europa.

- SÍ, Ors, estoy de acuerdo con usted... pero, lo malo es que es Monárquico y amigo de Don Juan.

Cosa que era verdad, como pude comprobar yo mismo  -sigue hablando Miguel Ors- en un viaje que hice con el Real Madrid y don Santiago a Lausana, donde jugaba el equipo, nos llevó a todos, jugadores y periodistas, a visitar a don Juan y al Príncipe Juan Carlos, que estaban pasando unos días con la Reina Victoria Eugenia, que vivía en la ciudad suiza desde su exilio en 1931.

O sea, que Don Santiago no tragaba a Millán por su fanatismo franquista y menos tenerlo a su lado casi todos los domingos.

Lo que coincide con lo que me contó mi padrino sobre ese choque de Millán con Bernabéu. Al parecer Don Santiago le habló un día al general de Don Juan, el Conde de Barcelona, con tanto entusiasmo que el "inválido" Medalla Militar individual casi lo manda a la mierda, a él y al pretendiente "borracho" y eso no se lo perdonó el presidente blanco.

Lo que no sabía don Santiago es que el general había sido un gran defensor de Rey don Alfonso y que Su Majestad le había protegido siempre porque lo admiraba. Como quedó demostrado para la Historia cuando en 1924 sufrió la grave herida que le supuso la amputación del brazo y a la petición de seguir en activo y no pasar a "Inválidos" le escribió esta carta:

“Oficiales que como tú, al sufrir operación que derivan de un miembro, solo piden no ingresar en Inválidos y seguir trabajando y ofreciendo su vida por la Patria, demuestran tan alto espíritu, que es garantía cierta del gran valor que tienen sus servicios y sus sacrificios y acepto los tuyos. Alfonso. Rey”.

El encontronazo

Y ahora concretemos. Los hechos. El "encontronazo" sucedió la tarde del 23 de mayo de 1950. Era la 23 jornada de Liga de aquella temporada y jugaba el Real Madrid contra el Español (el partido terminó con empate a 1 y jugaron por el equipo blanco: Alonso, Navarro, Azcárate, Pont, Miguel Muñoz, Olmedo, Molonny, Narro, Cabrera, Pahiño y Barinaga). El general ocupó su asiento habitual, algo alejado del sillón del Presidente, y a su lado su acompañante. Poco antes de comenzar el partido entró en el palco una pareja muy señorial y la señora muy guapa y muy elegante. Naturalmente en cuanto entraron saludaron a don Santiago, pero de inmediato se acercaron al general y lo saludaron efusivamente, sobre todo ella que hasta le dio dos besos en las mejillas y a su lado se sentaron, lo que no gustó al señor Presidente.

Eran -y esto es lo que no dijo nadie-- el embajador de Argentina en España, Don Pedro Radio, y su señora, Doña Luisa María Altolaguirre, buenos amigos de Millán Astray desde que vinieron a España en el séquito de la popular Eva Perón en 1947, tanto que el general manco y tuerto era un invitado fijo de los embajadores en sus actos y banquetes, como puede comprobarse en las notas sociales de los periódicos de aquellas fechas. Así que justificar lo que pasó entre Bernabéu y Millán Astray en un beso que le dió el general a la bella señora embajadora es un cuento chino, como decía mi amigo Ors... y más si uno se adentra en la biografía de la dama y comprueba que de soltera había sido actriz y cantante, como la famosa "Evita". ¿Entonces? está claro, por ahí nada de nada.

El hecho es que para Santiago Bernabéu aquel desaire, o aparente triunfo social del general, fue la gota de agua que colmó su vaso y al día siguiente ordenó que sellasen con maderos los asientos habituales del general y su acompañante (ojo, que no era un simple guardaespaldas, que era un comandante del Cuerpo de Inválidos que le acompañaba como amigo y por razones médicas que otro día podré explicar)... de modo que cuando al partido siguiente (Real Madrid- Gimnastic de Tarragona, que terminó 5-1) llegó Millán y vio sus asientos tapiados se encrespó y ahí sí apareció el legionario bravucón y sin pararse a pedir explicaciones, y con la ayuda de su acompañante que era joven y fuerte, a patadas mandó a la porra los maderos de la tapia y a don Santiago que se acercó, tampoco con diplomacia, más bien con aires de "ordeno y mando" porque soy el Presidente, casi se lo come. Total que tuvieron que separarlos para que no llegasen a las manos.

Eso sí, Millán, entre palabrotas de barrio chino, desafió al Presidente blanco a resolver la "putada" a pistola y al amanecer, con la agravante que Don Santiago, ya también en plan chulo, le aceptó el desafío y concretó que iría con sus padrinos donde y a la hora que dijera el general. Naturalmente, el general dando bufidos abandonó el palco y el Estadio y no acabó ahí la cosa, ya que el "notición" -según se supo después- llegó rápido al Pardo y Franco, por no intervenir él personalmente para cortar el escándalo, le encomendó el asunto al general Muñoz Grandes y ahí acabó todo. Millán no volvió al Bernabéu, pero don Santiago acabó haciéndose franquista y juancarlista.

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