09 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Desde el 28 de abril y durante todo el mes de mayo, el público podrá disfrutar de esta comedia en el Teatro de las Aguas de Madrid

'Las influencers también lloran': teatro y un toque de humor con las celebrities de los nuevos tiempos de Internet

Antiguamente las marcas se peleaban por atraer al público joven a través del medio televisivo, sin embargo, el paradigma digital en el que nos encontramos actualmente ha desbaratado esta tendencia y ha puesto la mirada en un nuevo concepto, el marketing de influencers. La obra de teatro 'Las influencers también lloran', de Víctor Santos, pone humor y parodia a ese universo mediante unos divertidos personajes que pueden llegar a ser muy reconocibles.

Aunque la televisión siga siendo un medio muy cotizado entre los anunciantes, solo hace falta observar un momento a los jóvenes, que no sueltan el móvil de sus manos, para saber que ahora las grandes marcas apuestan por estar también ahí, en esas plataformas de Facebook, Twitter, Instagram, Youtube, WhatsApp, etc. en las que los jóvenes invierten la mayor parte de su tiempo. De este modo no es de extrañar tampoco que en los últimos años haya surgido una nueva categoría profesional, los influencers. Y es que los jóvenes ya no siguen a las marcas, sino a una especie de referentes del mundo online que cobran por sus contenidos, ya sean fotos, videos, post o mensajes.

Los influencers también lloran es la propuesta de Víctor Santos para ponerle humor al retrato de las nuevas celebridades salidas de las redes sociales. Blanca Martínez, Marta Cruz, Manolo Flórez y Diana Tosar se ponen en la piel de famosos distintos salidos de internet, respondiendo cada uno de ellos a un prototipo. A partir del 28 de abril y durante todo el mes de mayo, el público podrá disfrutar de esta comedia en el Teatro de las Aguas de Madrid (Calle de las Aguas, 8).

Manolo Flórez, Blanca Martínez, Diana Tosar y Marta Cruz, reparto de la obra. 

“Es una crítica a los influencers, pero realmente es poner el acento sobre la presión que tenemos toda una generación de ser perfectos en todo. Las redes sociales eso lo agrandan y mucho más si eres un influencer. De eso es la obra, de lo que se vende y el contraste con la realidad después” explica Víctor Santos sobre su texto.

También los actores de la obra son conscientes que su mundo, el de la interpretación también está marcado por la moda de los influencer. “En un casting te llegan a pedir cuántos seguidores tienes. Te escogen más por eso, porque piensan que les pueden dar más publicidad, que por el talento que se pueda tener. Te sientes obligada a dar el tostón por las redes” asegura Blanca Martínez, que en la obra se pone en la piel de una youtuber lifestyle. “Creo que hay gente que lo busca y otros que han visto potencial y se han lanzado como locos. Nadie me había dicho que, además, tengo que triunfar en las redes. Yo sabía que para ser esto tengo que trabajar mis personajes” explica Manolo Flórez que junto a Diana Tosar, interpreta a una pareja que triunfa en Youtube. “Creo que es algo de las marcas. Piensan, esta chica tiene 200.000 seguidores pues nos viene bien. Creo que puede ser una manera de darse a conocer, pero nada más” aporta Marta Cruz que da vida a una aspirante a influencer.

“A la hora de escribir no pienso en nadie en concreto salvo en un personaje, pero prefiero no decirlo, pero sí que hay biotipos muy reconocibles de los influencerla tipo modelo, el gamer, lifestyle…” puntualiza Víctor Santos, autor y director de la comedia.

Blanca Martínez y Marta Cruz en una escena de la obra de Víctor Santos. 

El crucero de Ron Soria es la fiesta de influencers más deseada por todos los jóvenes. Pero Araceli, una bloguera conocida por sus consejos de dieta y ejercicio, no puede ocultar su mal humor. A eso se le suma que su amigo Mikel necesita hablar con ella de su relación con Jimena, una modelo más preocupada por las apariencias que por la vida real. Para rematarlo, conocen a Paula, una pizpireta chica de pueblo que guarda un secreto.

Este es el argumento de una obra que promete un buen rato y risas sobre el mundo de apariencias en el que todos vivimos y que las redes sociales han llevado al paroxismo. Una forma de ponerle humor a un universo artificial y que cada vez puja más en el mundo de la moda y el espectáculo.

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