20 de septiembre de 2019
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FIN DE SEMANA

VOLVIÓ A GANAR POR SEGUNDO AÑO CONSECUTIVO EN 1969 EMPATANDO EN VOTOS CON OTROS TRES PAÍSES Y DESDE ENTONCES NO LO HA LOGRADO

España se quedó en Massiel y Salomé: medio siglo sin triunfar ni organizar el Festival de Eurovisión

Lulú y Salomé ganadoras de 1969 con Massiel ganadora del año anterior.
Lulú y Salomé ganadoras de 1969 con Massiel ganadora del año anterior.
Se está cumpliendo medio siglo. España lleva cinco décadas sin ganar el Festival de la Canción de Eurovisión. Hace cincuenta años organizaba por primera y única vez el Festival. Ganó con Salomé y su 'Vivo cantando', pero en esa segunda ocasión el triunfo fue compartido con otros tres países. Aunque la década siguiente España consiguió buenos resultados, desde los 90 la situación de España en el Festival está alejada del éxito y nunca ha vuelto a ser anfitriona.

Hace medio siglo España organizaba el Festival de Eurovisión tras el apoteósico triunfo de Massiel en 1968. El mismo año que Madrid albergaba el evento España repitió éxito con Salomé y su Vivo cantando. Eso sí, compartido con otros tres países: Francia, Holanda y Reino Unido. Empezó así España su década gloriosa en el Festival: atesorando dos segundos puestos y sin bajarse del top ten, pero ahí paró la historia.

Los ochenta fueron una década de subidas y bajadas en lo que a resultados en Eurovisión se refiere. Del tercer puesto del grupo Bravo con Lady, Lady a los cero puntos de Remedios Amaya. En la actualidad el Festival cuanta con más seguidores que nunca en España, pero los resultados de la última década y media dejan bastante que desear.

El Festival se ha hecho más grande y la situación de España en el mismo, aunque privilegiada porque pertenece al Big Five, es cada vez más periférica. Desde los colectivos de Eurofans critican que Televisión Española, salvo cuando tiene un reality que rentabilizar, optan por el perfil bajo y buscan ‘cumplir el expediente’. En el próximo Festival que se celebrará a en Tel-Aviv, tras las críticas internas que exigían no participar por aquello del boicot cultural a Israel, finalmente se ha optado por enviar una canción sin personalidad tras una elección bastante discutida. Todo apunta a que, cincuenta años después del último triunfo, aún no ha vuelto el momento de España.

Así fue el Festival de Eurovisión que España organizó hace 50 años

El 29 de marzo de 1969 Madrid se convertía en pleno tardofranquismo en el centro de las miradas de Europa. Por primera vez en mucho tiempo no eran las represiones de la dictadura de Francisco Franco. El Teatro Real albergaba la organización del XIV Festival de la Canción de Eurovisión. Doce meses antes, España se había hecho con el triunfo del popular festival televisivo y musical. Massiel, reconvertida en ye-ye tras sus éxitos en la canción protesta, se había alzado con el primer puesto. 

Durante meses el régimen supo que tendría en la organización del Festival una excusa para vender al país como un lugar mucho más aperturista del que era en realidad. Juan José Rosón, futuro Ministro de Interior en la Transición, era en esos momentos el Director General de Radio Televisión Española y se encargó de ‘echar la casa por la ventana’ en la organización del evento.

Por primera vez un programa realizado en España se vería en color. Eso sí, solo para nuestros vecinos ricos. España, Cenicienta europea junto con Portugal, Grecia e Italia vería el Festival en blanco y negro. Esto impidió disfrutar a los españoles del diseño creado para la edición de Eurovisión. El encargo se le hizo a Salvador Dalí. El cartel consistía en unos labios rojos que enmarcaban un reloj, que marcaban las cuatro y diez. Y todo esto rodeado con la frase “TVE presenta desde el Teatro Real de Madrid”. La idea de pensar en el pope del surrealismo fue de Manuel Fraga, por entonces omnipresente Ministro de Información y Turismo.

José Luis Uribarri se encargó de los comentarios del Festival, pero la presentación corrió a cargo de Laura Valenzuela. Solo podía ser ella. Bellísima y rubísima, Laura era la estrella de la televisión por excelencia. Además, representaba a la nueva imagen del desarrollismo económico de los sesenta. Ella y Concha Velasco representaban este nuevo tipo femenino en el cine español en sustitución de las raciales estrellas de la década anterior. También influyó en la elección de Laura el hecho de que era la única presentadora de la época que era capaz de presentar en varios idiomas. Laura saludó a toda Europa en francés, inglés, alemán y español.

La otra gran protagonista de la noche fue sin duda Salomé. La cantante catalana representó a España a pesar de que a nivel nacional era poco conocida. Hasta entonces la mayoría de sus canciones las había grabado en catalán y en el circuito de la canço ya era una figura. Se trató de una elección interna, aunque el 22 de febrero, Televisión Española organizó una curiosa final presentada por Marisa Medina y Joaquín Prat desde Palma de Mallorca.

Se elegía la canción que Salomé debería interpretar en el Festival. Resultó elegida Vive cantando. La canción original fue escrita por María José de Ceratto (música) y Aniano Alcalde (letra). Y los arreglos fueron a cargo del compositor Augusto Algueró. Salomé grabó la canción en 8 idiomas diferentes (castellano, catalán, euskera, francés, alemán, italiano, inglés, y serbocroata).

Sabedores de que en Europa la emisión sería en color decidieron que el traje de Salomé lo confeccionara uno de los más grandes de la moda española: Manuel Pertegaz. El vestido constaba de una serie de flecos de pedrería azul que pesaba ni más ni menos que catorce kilos.

La gala transcurrió sin sobresaltos, aunque la dirección de Rosón lo tenía todo pensado. Tenían miedo de que algunos artistas aprovecharan la emisión en directo para protestar por la dictadura. De hecho, la representante de Holanda, Lenny Kuhr, había manifestado públicamente su descontento al tener que actuar en un país sin democracia, aunque finalmente lo hizo. Quien sí se negó a participar debido a la situación política del país anfitrión fue Austria.

Lo que sí que pilló a todo el mundo por sorpresa fue el final del certamen. Por primera vez en la historia se daba un empate en puntos (18), no entre dos países sino entre cuatro: España, Francia, Reino Unido y Holanda. Un caos imprevisto que se hizo notar en la cara de apuro de Laura Valenzuela.

La votación fue caótica. Alemania en la primera ronda de votación fue primera y Mónaco y Suiza que al final se descolgaron. Reino Unido arrebató el liderazgo a Alemania, pero España le alcanzó y superó mientras Francia empataba con España. Luego Reino Unido y Francia cogieron una ligera ventaja frente a España y Mónaco, que se alteraron en el mismo puesto durante toda la segunda mitad de la votación. En el antepenúltimo turno, Francia puso a España la primera, pero a continuación le dio 6 puntos a Países Bajos, siendo el primer país de los 4 en llegar a los 18. Francia y España alcanzarían a Holanda en la penúltima votación mientras que Inglaterra no llegó a 18 puntos hasta la última votación.

El premio se concedió ex aquo a las cuatro naciones, pero el país encargado de organizar la siguiente edición fue Holanda. A partir de ese momento, la organización cambiaría sus normas para evitar que se repitieran estas situaciones, el país que primero llegase al número de votos que le hiciera subir a la cumbre ganaría el festival. Aunque compartido fue el último éxito de España en Eurovisión hasta ahora.

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