05 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

El artista italiano de 91 años chocó con muchos directores por su forma de entender la música como acompañamiento a las imágenes y no como un añadido

Adiós a Ennio Morricone, el genio de las bandas sonoras que dijo no a Clint Eastwood y doblegó a Almodóvar

Con el Premio Oscar en 2007.
Con el Premio Oscar en 2007.
Ennio Morricone falleció en Roma a las 91 años. Gran parte de la inmortalidad de algunas obras maestras se debe a sus partituras. Especialmente recordadas son sus composiciones para 'Novecento', 'Cinema Paradiso', 'Los intocables de Eliot Ness' y, sobre todo, la conocida como 'Trilogía del Dólar' de Sergio Leone. Ganó un Oscar Honorífico en 2007 y este 2020 había recibido, junto al también compositor de música de cine John Williams, el Princesa de Asturias de las Artes.

El compositor y ganador del Óscar Ennio Morricone murió el domingo cinco de julio en una clínica de Roma debido a las consecuencias de una caída. El músico y compositor tenía 91 años y había sufrido hace unos días una fractura de fémur, según información del diario italiano 'La República'.

El funeral de Ennio Morricone se llevará a cabo en forma privada "con respeto al sentimiento de humildad que siempre ha inspirado los actos de su existencia", según informó el abogado de la familia del compositor, Giorgio Assumma, tras su fallecimiento.

A este artista se le debe gran parte de la inmortalidad de algunas obras maestras del séptimo arte. Fue capaz elevar a categoría de producto cultural de primera algunos filmes más bien mediocres que se hicieron grandes, en parte gracias a sus partituras. Es el caso de lo que ocurrió con la sobrevalorada La Misión.

Morricone, que nació en Roma el 10 de noviembre de 1928, comenzó a estudiar música en el Conservatorio de Santa Cecilia de Roma a la edad de 12 años. Instado a concentrarse en la composición por sus instructores, se inició tocando la trompeta en bandas de jazz y luego trabajó para la red de radio nacional de Italia después de graduarse en el conservatorio. No comenzó a musicar películas hasta principios de los años 60. En un principio comenzó en producciones de péplum o spaguetti westerm considerados en su momento obras de serie B y hoy entendidos como auténticos clásicos del cine.

Ennio Morricone es especialmente recordado como autor de algunas de las grandes bandas sonoras de la historia del cine como las de ´La trilogía del dólar’ de Sergio Leone, compuesta por La muerte tenía un precio, El bueno, el feo y el malo Por un puñado de dólares, Cinema Paradiso de Giusseppe Tornatore, ganadora de un Óscar a la Mejor Película Extranjera en 1987. Para el cine español su incursión más llamativa fue en Atamé de Pedro Almodóvar donde llegó a un punto en común entre la tendencia del manchego a introducir referencias musicales concretas y la suya de crear una partitura narrativa para la película como una pieza musical unitaria.

Siempre aseguró que su obra más personal fue Novecento de Bertolucci y que el encargo que más perfecto le quedó sin ser una creación realmente de su estilo fue Los intocables de Eliot Ness de Brian de Palma.

El hombre que le dijo no a Clint Eastwood

La defensa de su forma de entender la música como acompañamientos a las imágenes chocaron con muchos cineastas. De hecho, llegó a decir que no a Clint Eastwood cuando requirió sus servicios hasta en dos ocasiones para sus filmes como director. Morricone y Eastwood se habían conocido cuando ambos trabajaban para Sergio Leone en sus míticos spaghetti-western en los años 60.

La fidelidad a su forma de entender la música creada para el acompañamiento en los cines, le llevó también a rechazar trasladarse definitivamente a vivir en Los Ángeles. Tal vez por eso, la academia de cine de los Estados Unidos le negó durante años el Óscar a la mejor música original. Como compensación, le otorgaron el premio honorífico en 2007.

A partir de esa época, Morricone tomó la decisión de no dedicar tanto tiempo a crear partituras para el séptimo arte y se centró en dar conciertos en grandes auditorios del mundo. También retomó su pasión juvenil por el ajedrez, deporte al que pensó en dedicarse en su momento. Entre partida y partida, Morricone se despidió, a los 90 años, de los escenarios en una gira que la trajo el año pasado por primera y última vez a Madrid. Fue en el Wizink Center de la capital. El compositor estuvo acompañado por la cantante de fados Dulze Pontes, posiblemente la más internacional de las artistas portuguesas. Recientemente había sido galardonado con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2020 junto al también autor de música de cine John Williams.

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