21 de septiembre de 2020
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FIN DE SEMANA

La folklórica siempre llevó el nombre de su Extremadura natal por el mundo y ha muerto en la ciudad de Badajoz ignorada por los políticos regionales

Rosa Morena, la reina del flamenco pop que actuó para Kennedy, olvidada por todos en su muerte

Rosa Morena.
Rosa Morena.
Rosa Morena, uno de los nombres fundamentales del flamenco ye-ye, que causó furor en los años sesenta y setenta, auténtico ídolo en América, que llegó a actuar para Kennedy junto a Frank Sinatra, falleció el pasado 4 de diciembre en su Badajoz natal, olvidada por las autoridades políticas y culturales de su región que no hicieron acto de presencia en sus exequias. Aquejada de un cáncer, en los últimos años se había convertido en icono del público gay.

En los años sesenta cuando el pop anglosajón expulsó de las emisoras de radio a la copla, la respuesta de la tradición musical nacional fue crear un híbrido con alma de subproducto: El flamenco pop o flamenco ye-ye. Era un estilo musical que tenía más de pop que de flamenco pero que, como lo solían cantar lozanas andaluzas con su peculiar deje y embutidas en traje de gitana, pero en versión minifalda, daba el pego.

Encarnita Polo o Conchita Bautista fueron las cultivadoras del género más populares y las que provocaron una ola de imitadoras. Así, estas neofoclóricas, que en lo esencial no se distanciaban mucho de sus predecesoras, tuvieron en Augusto Algeró y Adolfo Waiztman a sus letristas de cabecera, como las ‘mi arma’ clásicas tuvieron a Quintero, León y Quiroga. De entre todas las folclóricas pasadas por el desarrollismo económico, la más original era la extremeña Rosa Morena. Bellota y pata negra del espectáculo nació para el mundo en Badajoz en 1941.

Como todas las niñas de posguerra soñaba con ser Concha Piquer o Juanita Reina. Y, también como todas, comenzó a zurrarle al cante en las radios de la época, con especial parada en Cabalgata fin de semana de Bobby Deglané. Su especialidad era imitar a Antonio Molina. El cantaor Porrina de Badajoz se la llevó de gira como telonera y se convirtió en una obrera del espectáculo. Recorrió España varias veces y parecía que lo suyo era hacer oposiciones a sustituta de Marifé de Triana, pero los años sesenta y los tintes oxigenados se cruzaron en su vida.

De ojos chispeantes y voz calentorra, Rosa Morena triunfó primero en América. Llegó a actuar junto a Frank Sinatra que se la llevó junto a otros flamencos de relumbrón a una fiesta en la Casa Blanca, donde el presidente Kennedy no le quitó los ojos de encima. Si con los globos oculares se fueron otros apéndices, la tonadillera nunca lo contó. Participó con pequeños papelitos en Cuatro gánsters de Chicago (1963) y Salomón y la Reina de Saba (1959) y arrasó en Argentina, Ecuador y Venezuela. Cuando en 1965 volvió a España ya tenía muchos kilómetros de escenario bajo el tacón.

Rodó dos películas como protagonista, Flor Salvaje y El secreto de las esmeraldas, pero se centró en la música. Sus grandes éxitos fueron entre 1968 y 1977: El berebito, Creo en el amor o Tu loca juventud. Curiosamente el mayor fue con Échale guindas al pavo, una puesta al día del éxito que tuviera Imperio Argentina en los años de la II República. En 1975 fue junto a Karina y Torrebruno a animar a las tropas españolas en plena Marcha Verde. Sin duda fue el cruce perfecto entre Marilyn Monroe y Carmen Sevilla, que ya habían tenido su experiencia levantando la moral de las tropas. En Corea la primera y en Sidi Ifni, la segunda. Su actuación ante los soldados fue una exhibición de erotismo impropio de la agonizante dictadura.

Así las cosas, no es extraño que Rosa Morena se convirtiera en una de las reinas del erotismo patrio y que acabara mostrando sus encantos en un reportaje en Interviú en 1980 emulando, cómo no, a Marilyn. Tanto caló en el imaginario sexual del país que Camilo José Cela la incluyó en su Enciclopedia del Erotismo.

En los años ochenta su carrera discográfica empezó a perder brillo y tomó la decisión de retirarse de los escenarios. Años después se supo que tomó esta determinación porque padecía un cáncer del que se recuperó en su tierra. En 1998 editó un nuevo disco. Las ventas ya no fueron como en sus mejores épocas, pero ella ya había pasado al almanaque de las artistas vintage.

Por su puesto, tenía todas las papeletas para que su último target de público fueran los gays y así fue. De hecho, ya en 1977 fue coronada en Barcelona Reina de los Gays. En los últimos años compartió escenario con la transformista Nacha la Macha y la última vez que su subió al escenario fue en 2016 en la Fiesta de Los Palomos, una de los festivales gays más populares de España, en su Badajoz natal. Para entonces, el cáncer había reaparecido y fue la causa de su muerte el pasado 4 de diciembre.

En sus último años. 

El fallecimiento de Rosa Morena, aquella chica extremeña que llegó a actuar para Kennedy, ha pasado desapercibido para las autoridades de su Comunidad Autónoma. Ni la Consejería de Cultura ni el Gobierno regional hicieron acto de presencia en su funeral, ni por supuesto se le ha reconocido ninguno de los méritos y éxitos que jalonaron su carrera. Una de las más populares artistas del flamenco pop que parece, tristemente, no ser profeta en su tierra. Al menos, a nivel político.

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